24 de enero de 2012

Masajes con vino y chocolate endulzan los chakras



El vino y el chocolate no son solo para degustar. También tienen beneficiosas propiedades para la piel y, sobre todo, contra el estrés. 
Por eso raro es el spa o talaso que no ha incorporado estos dos alimentos a sus tratamientos. Los hoteles de Sanxenxo y O Grove ya van mucho más allá. Hoy es posible bañarse en una bañera de cava y recibir un masaje «shirodhara ayurveda» o, lo que es lo mismo, con cañas de bambú, entre otras muchas y variadas ofertas.
La cultura oriental está muy presente en algunos de estos establecimientos. En el Hesperia, por ejemplo, ofrecen un masaje zen con aceites y piedras que permite limpiar el cuerpo y el alma. En el Augusta, en cambio, apuestan por el de nombre impronunciable y por otros más sensitivos «que dejan caer aceite directamente sobre los chakras», explican. Todo ello se complementa con la cromoterapia y con una música ambiente que, por si sola, invita a la relajación y al dejarse llevar.
La vinoterapia también ha entrado fuerte en los tratamientos de belleza. En el Augusta uno puede sumergirse en una bañera de cava y oro y, en el Louxo, ofrecen un peeling a base de albariño y un masaje con crema de vinos. También el chocolate es el protagonista de buena parte de los tratamientos. «Se trata en caliente, es muy relajante y ofrece felicidad asegurada», argumentan en el Norat Marina.

En el Carlos I Silgar tienen su propia estrella: la máquina Indiba. Se trata de sistema que utilizan los deportistas de élite y que, en este caso, se usa solo para tratamientos estéticos, pues funciona muy bien a la hora de eliminar cicatrices y arrugas, «Es un tratamiento con efecto regenerativo celular, que proporciona resultados increíbles en la piel dándole más tersura».

Fuente: lavozdegalicia.es

Beneficios o no del consumo de vino



En la época en la que nos ha tocado vivir, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas entre los jóvenes está implicado en la elevada morbi-mortalidad por accidentes de tráfico y por acciones violentas de un considerable sector de la juventud del llamado mundo occidental. Es por ello que los organismos implicados en la prevención de estos problemas, como pudiera se la Dirección General de Tráfico, gastan importantes sumas de dinero público en aconsejar a la población en general, y a los jóvenes en particular, que sean moderados o que se abstengan del consumo de alcohol durante sus ratos de diversión, especialmente si van a conducir. En este contexto, puede resultar arriesgado, incluso inconveniente, escribir a favor del consumo de bebidas alcohólicas, aunque sea de forma parcial, por la lectura e interpretación sesgadas que de ello podría derivar. Vaya pues por  adelantado que nos sumamos a todas las medidas y recomendaciones de prudencia en el consumo de bebidas alcohólicas, incluso de vino, que desde los organismos oficiales se vienen estableciendo. Asimismo, aun cuando luego se insistirá de nuevo, debemos adelantar que las personas que se van a beneficiar del consumo de bebidas alcohólicas serán aquellas que lo hagan con moderación, y aquellas personas con riesgo cardiovascular, que por definición serán sujetos adultos, no los jóvenes.

El consumo de bebidas alcohólicas es tan antiguo como la historia del hombre. Por su efecto euforizante y  desinhibidor, el consumo de bebidas alcohólicas ha formado parte de sus rituales de fiesta desde el principio de su existencia y en todas las civilizaciones. Seguramente sea anterior el consumo de cerveza al del vino en la historia de la humanidad. Ya se recogen en textos escritos en arcilla que los sumerios consumían cerveza. El vino forma parte de la cultura mediterránea, incluso en el periodo neolítico, en zonas de Irán (5400-5000 antes de Cristo) se han encontrado  restos arqueológicos de jarrones de barro donde se almacenaba vino.
Antes de que se pusiera de manifiesto la trascendencia de los estilos de vida mediterráneos en la prevención cardiovascular, ya había un interés generalizado por conocer los efectos de las bebidas alcohólicas desde un punto de vista científico sobre la evolución de las enfermedades. En la actualidad, se sabe que el consumo moderado y juicioso de bebidas alcohólicas resulta beneficioso de forma global para la salud. Se ha demostrado que reduce tanto la mortalidad coronaria como la total. La relación entre la mortalidad total y el consumo alcohólico sigue una curva en U, lo que se debe a los efectos beneficiosos derivados del consumo moderado de alcohol, incluso superiores a los abstención absoluta de alcohol, que se pierden en cuanto el consumo se exagera. Según datos derivados del prestigioso estudio de Framingham, el beneficio sobre la mortalidad total ocurriría a dosis aproximadas de 3 a 30 g/día en las mujeres y de 12 a 60 g/día en los hombres.

Este efecto en U sobre la mortalidad total y cardiovascular, ha dado lugar a interesantes discusiones entre epidemiólogos. Sus detractores han argumentado que entre los abstemios se "ocultaría" un gran porcentaje de grandes bebedores que lo silenciarían o que hubieran dejado el consumo por una seria enfermedad de fondo no mencionada por razones imilares. Las personas de la tercera edad se ven beneficiadas por el efecto protector del alcohol, posiblemente por su mayor riesgo cardiovascular global.

La dosis de vino aceptable y no peligrosa se define por el efecto que ejerce el alcohol a determinadas dosis. 24 g/día para el varón y 16 g/día para la mujer podrían ser las cifras. El consumo de riesgo o consumo excesivo se situaría por encima de 40 g/día y 24 g/día respectivamente para  ambos sexos. Por tanto, consideraremos un consumo moderado o aceptable de vino o alcohol aquel que esté por debajo de 40 g/día (280 g/semana) para el hombre y de 24 g/día (168 g/semana) para la mujer, lo que equivale aproximadamente a 400 cc de vino de 12º al día en el hombre y a 250 cc al día en la mujer.

La fórmula para conocer los gramos  de alcohol consiste en multiplicar la cantidad en centímetros cúbicos de la  bebida alcohólica por el porcentaje de alcohol de la bebida por 0,8 dividido entre 100.

En España el consumo de alcohol es en la actualidad aproximadamente de 11,7 litros de alcohol puro por habitante y año, ocupando una de los diez primeros puestos a nivel mundial, lo que ha cambiado es la forma de consumirlo, ya que se concentra en los fines de semana y la bebida preferida para más del 50% de los bebedores es la cerveza. España es el primer lugar en oferta y fácil acceso al consumo de bebidas alcohólicas dentro de la Unión Europea, con un bar por cada 169 habitantes.

El consumo de vino aumentó desde  52 litros por persona y año en 1951 a 77,4 litros en 1975; con posterioridad descendió progresivamente hasta 30,55 litros por persona y año en 1995. El consumo de cerveza se ha incrementado de forma importante, pasando de 6 litros por persona y año en 1955 a 54 litros en 1980 y a 68 litros en 1995.

En Europa las enfermedades cardiovasculares son causa de más del 50% de las muertes, y más de la mitad  de éstas se deben a las enfermedades coronarias y accidentes vasculares cerebrales. España es un país con una tasa baja de muertes por infarto agudo de miocardio en proporción a otros países europeos, a pesar del gran consumo de  grasas en nuestro medio. A este fenómeno se le ha llamado "la paradoja española" y algo similar ocurre en Francia. En el norte de España la mortalidad por enfermedad cardiovascular es más baja que en la zona del sur o levante, a pesar de que el consumo de grasas en el norte es mayor. Este efecto se ha atribuido a un mayor consumo de vino en estas regiones.

La mayoría de los estudios refieren una disminución del riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular en hombres y mujeres que consumen cantidades moderadas de alcohol en comparación con los no bebedores. En 1993, Maclure realiza un metaanálisis de los trabajos publicados sobre el alcohol y el infarto de miocardio entre 1968 y 1993, y observa cómo los consumidores moderados de alcohol tenían un riesgo menor que los abstemios. Sin embargo, cuando el consumo era alto el riesgo aumentaba de forma considerable, lo que determinaba una curva en J.

Al intentar correlacionar qué  tipo de bebida alcohólica ejerce un efecto protector sobre las enfermedades cardiovasculares, la mayoría de los estudios observan que el vino era la bebida que más se relacionaba con esa protección; menos estudios la atribuyen a la cerveza o a otras bebidas alcohólicas, y algunos no distinguen el tipo de bebida alcohólica y sólo consideran al alcohol como el único factor causante de dicho efecto protector.

Entre los mecanismos protectores más íntimamente ligados con el consumo moderado de vino se incluyen: Los efectos sobre las lipoproteínas, sobre todo los incrementos de la fracción HDL del colesterol, la apolipoproteina A-1 y los triglicéridos y el descenso de la fracción LDL. Las alteraciones de la coagulación con aumento del plasminógeno y descenso del fibrinógeno. El efecto vasodilatador por su acción sobre  el GMPc y el óxido nítrico. Y, por último, algún otro efecto derivado de la presencia de polifenoles, flavonas y el discutido resveratrol que actuaría como  "basurero" de especies reactivas del oxígeno que favorecen la carcinogénesis y el desarrollo de enfermedad cardiaca (cardiomiopatía y fallo cardiaco).

Algunos estudios apuntan a que no sólo es la cantidad de alcohol ingerida lo que influye sobre las enfermedades cardiovasculares, sino también el número de días que se ingiere, de tal modo que aquellos que consumen 90 a 100 g de alcohol en uno o dos días  tienen un riesgo relativo de 2,2 de padecer una enfermedad cardiovascular en comparación con los sujetos que no beben. Por el contrario, en los sujetos que beben 30 a 40 g de alcohol cinco o seis días a la semana el riesgo relativo es de  0,46. Sin embargo,  otros estudios no encuentran diferencias según el patrón de ingestión de bebidas alcohólicas.

Por último, estudios observacionales, epidemiológicos y clínicos han mostrado una fuerte relación entre el consumo de alcohol y el aumento de las cifras de presión arterial. Sin embargo, en algunos estudios se ha observado que el incremento del riesgo de presentar hipertensión arterial aparece a partir de consumos superiores a 30 g/día de alcohol puro, mientras que cantidades menores incluso disminuían la presión arterial, lo que determina una curva en U o J. Algunos estudios observan que la  presión arterial no sólo depende de la cantidad de alcohol sino también de la frecuencia con que se tome. Por último algunos estudios observan como consumos de hasta 160 g de alcohol a la semana no afectan a la presión diastólica, pero si incrementan la sistólica.

Podríamos concluir este artículo con una de las frases que el maestro Hipócrates hace más de 2000 años dedicó al vino y que decía: "EL VINO ES COSA ADMIRABLE APROPIADA AL HOMBRE, TANTO EN EL ESTADO DE SALUD COMO EN EL DE ENFERMEDAD, SI SE LE ADMINISTRA OPORTUNAMENTE Y CON  JUSTA MEDIDA, SEGÚN LA CONSTITUCIÓN INDIVIDUAL".


Fuente: smuhta.es

Dr. Ireno Fernández Martínez.
Sociedad Murciana Hipertenión Arterial y Riesgo Cardiovascular

9 de enero de 2012

Aperitivos para comenzar reuniones



Los tragos estuvieron siempre al alcance de la mano, pero desde hace un tiempo son una moda. 
Hay infinidad de combinaciones nuevas, pero también ganaron su espacio los clásicos aperitivos. Y, ahora, en pleno verano, más aún, porque es una buena combinación trago y aire libre. Y si se trata de compartir, es bueno prepararlo en jarra, un elemento que volvió con fuerza. La jarra está presente en bares, restaurantes y fiestas privadas.
Si armamos una reunión en casa, tenemos la opción de contratar una barra, que también está muy de moda, o podemos poner manos a la obra y sorprender a nuestros invitados.
Es importante contar con lindas jarras o poncheras y, sobre todo, mucho, mucho hielo, porque es la base para comenzar con la preparación.

Si vamos a preparar tragos con vinos, hay que buscar etiquetas de calidad. No se trata de elegir un vino premium, pero será la esencia del trago y elevará su nivel.
Si preferimos el vino blanco, hay que dsaber que esta bebida va muy bien con algunas hierbas, como el tomillo o el romero, y con frutas de estación, como los damascos y duraznos.
Si partimos de vinos tintos, se puede ofrecer la tradicional sangría, que no puede fallar. Su preparación es muy sencilla: vino tinto joven y frutado, cáscaras de naranja, un licor de naranjas (aunque algunos optan por ron o brandy), algo de hielo y azúcar. Otro muy conocido y fácil de hacer es el clericó. En este caso es indistinto si el vino es tinto o blanco. Además del azúcar y un destilado, al vino se le agrega frutas, que con el correr de las horas se van embebiendo en el alcohol y a la vez ceden el azúcar y sus sabores. 

Para hacer en jarra, también es ideal el Gin Tonic, que requiere un buen gin y agua tónica, y, para aromatizar, piel de lima o limón. 
Con Campari y jugo de naranja se puede preparar el Garibaldi. En este caso, rodajas finas de naranja para decorar. 

La Hesperidina, elaborada con la cáscara de naranjas amargas, es el aperitivo nacional, y puede resultar muy novedoso elegirla para armar un trago. Se puede combinar con agua tónica, con gaseosa de pomelo y gajos de pomelo, con diferentes frutas e incluso con espumantes. 

Para servir en vaso, no olvidarse del fernet con bebida cola y, por supuesto, de los aperitivos amargos tan tradicionales en la mesa argentina.

En algunos países y para algunos consumidores, también es costumbre iniciar la comida con un whisky u otras bebidas logradas a partir de una destilación.
Siempre es una opción y cada persona elije lo que más le gusta, sólo es conveniente evaluar si la posterior elección del vino que acompañará la comida podrá sostener todos sus atributos, teniendo en cuenta que se parte de una bebida con una mayor graduación alcohólica.
Otro clásico es empezar con una copa de Jerez, un vino fresco que es favorito en muchos hogares.
Claro que no se puede hablar de aperitivos sin mencionar a los vinos espumantes. Más allá del país de origen, tanto blancos como rosados, en los estilos brut o extra brut, que son los más secos, las burbujas son favoritas y culturalmente muy asociadas al festejo, pero han ganado espacio y ya se las tiene en cuenta todo el año.

Fuente: Clarín

Feliz 2012 Bacas y Bacos!!!!


22 de noviembre de 2011

Peras al vino tinto




Ingredientes:
1 botella de vino tinto.
2 tazas de agua.
1 taza de azúcar.
4 estrellas de anís estrellado.
10 peras medianas, con sus tallos.


Preparación:
Lleva a una cacerola, el vino, el agua, el azúcar y el anís estrellado, deja hervir a fuego fuerte, y luego baja el fuego, revolviendo constantemente hasta que el azúcar se integre a los líquidos.
Pela las peras, y extrae el centro por la parte de abajo, para extraer las semillas.
Sumerge las peras en el vino, y extrae el anís estrellado, deja cocinando sin tapar durante 20 minutos para que la salsa reduzca y se espese.
Luego conserva en la heladera, y deja enfriar durante 6 horas.
Estas peras al vino tinto duran en la heladera hasta 6 días por lo que podrás prepararlas con anticipación.

Fuente: mujer urbana.net

16 de noviembre de 2011

Qué palabritas!!!: Maloláctica, acidez, acético, volátil



 Escuchamos hablar del ácido málico, de la fermentación maloláctica. También, hemos leído, en alguna ocasión, términos como ácido cítrico, acético y tártarico. Si profundizamos más en la lectura, seguramente, expresiones como acidez fija y acidez volátil se han sumado a nuestro desconocimiento.

¿Qué les parece si hoy intentamos esclarecer de modo sencillo todas estas palabras en su relación con el vino?
Comencemos diciendo que la acidez refiere al conjunto de ácidos orgánicos que se encuentran en el mosto o en el vino. La acidez fija se expresa por todos los ácidos que se encuentran en la uva (fruta), como el málico, cítrico, tartárico y también, por otros ácidos que se producen en el mismo proceso de fermentación maloláctica, tales como el ácido láctico y otros. Todos ellos , en conjunto, son responsables de la personalidad, aroma, gusto y calidad de un vino, además de contribuir  a su preservación.
  Por otro lado, la acidez volátil tiene como principal responsable al  ácido acético que se produce de  forma espontánea cuando las bacterias del vino entran en contacto con el oxígeno. En pequeñas cantidades la acidez volátil resulta positiva, el inconveniente se suscita cuando esta reacción química se produce en dosis elevadas. En ese caso estamos en presencia de un vino picado y avinagrado. Decimos entonces que el ácido acético es un ácido volátil que tiene la capacidad de producir la oxidación del vino. En vinos sometidos a procesos de crianza en madera su presencia es potencialmente mayor. Por ello, deben guardarse en óptimas condiciones que mantengan  su calidad en el tiempo.

 De gran importancia resulta el ácido tartárico en el proceso de elaboración del vino: le aporta frescura y agradable sabor. .En los frutos, resulta el  el más abundante y otorga expresión de fruta madura al vino. También es el más estable de todos los ácidos durante todo el proceso de elaboración. Su presencia en el vino es mayormente disfrutada por los paladares que gustan de  vinos con mucha fruta.
El responsable de la acidez del vino es el ácido málico. En los frutos maduros su concentración es menor, ya que tiende a reducirse durante el proceso vegetativo.En  zonas frescas, de relativa humedad y poca exposición solar tiene una presencia importante en las uvas. Por el contrario, en regiones de veranos cálidosy soleados, donde los frutos maduran temprana y totalmente este ácido no es abundante.
 En el proceso de fermentación maloláctica (espontánea o provocada) cuando el ácido málico se transforma en ácido láctico, este último brindará suavidad y untuosidad al vino reduciendo la aspereza típica del málico y aportando estabilidad.
El ácido cítrico es el que se encuentra en cantidades menores a los presentes naturalmente en la uva, aporta frescura y aromas al vino aunque en el proceso de elaboración va perdiendo presencia. Las sensaciones saladas y margas que notamos en algunos vinos vienen de la mano de otro ácido, el succínico, producto también del proceso de elaboración.

Por último, cuando escuchemos hablar de acidez total comprenderemos que es el conjunto de ácidos fijos y volátiles que contiene un vino. Se expresa en ácido tartárico y se mide en gramos por litro.

Fuente: leccionesdevino

21 de octubre de 2011

Conocimiento: Organización Internacional de la Viña y el Vino



La Organización Internacional de la Viña y el Vino es una organización intergubernamental, es decir, compuesta por Estados miembros.
El Acuerdo del 3 de abril de 2001, firmado por 35 Estados soberanos, fue sometido a diversos procedimientos internos (aprobación, aceptación o ratificación) y entró en vigor el 1 de enero de 2004 después del depósito del 31er instrumento de ratificación.
A 1 de octubre de 2011, la Organización Internacional de la Viña y el Vino está compuesta por 45 Estados miembros, a los cuales se agregan en calidad de Estados observadores los antiguos miembros de la Oficina Internacional de la Viña y el Vino.

Estados Miembros


Allemania
Argelia
Argentina
Australia
Austria
Belgica
Bosnia-Herzegovina
Brasil
Bulgaria
Checa, Républica
Chile
Chipre
Croacia
Eslovaquia
Eslovenia
España
Finlandia
Francia
Georgia
Grecia
Hungría
India
Irlanda
Italia
Israel
Líbano
Luxemburgo
ARY Macedonia
Malta
Marruecos
Moldavia
Montenegro
Noruega
Nueva Zelanda
Países Bajos
Perú
Portugal
Rumania
Rusia
Serbia
Sudáfrica
Suecia
Suiza
Turquía
Uruguay

Observadores

El Acuerdo internacional del 3 de abril de 2001 permite igualmente a ciertos territorios y organizaciones asistir a los trabajos de la OIV en calidad de observadores:

  • AIDV - Asociación Internacional de Juristas de Derecho de la Viña y el Vino
  • Academia Internacional Amorim
  • AREV - Asamblea de las Regiones Europeas Vitícolas
  • AUIV - Asociación Universitaria Internacional del Vino y de los Productos de la Viña 
  • CERVIM - Centro di Ricerche, Studi e Valorizzazione per la Viticoltura Montana
  • FIVS - Federación Internacional de los Vinos y Bebidas espirituosas
  • OENOPPIA - Oenological Products and Practices International Association
  • UIOE - Unión Internacional de Enólogos
  • VINOFED - Federación Mundial de los Grandes Concursos Internacionales de vinos y Bebidas espirituosas
  • Yantaï (China), ciudad-prefectura 
OIV - Misión

Dentro del campo de sus competencias, los objetivos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino son los siguientes :

a)    indicar a sus miembros las medidas que permitan tener en cuenta las preocupaciones de los productores, consumidores y demás actores del sector vitivinícola;

b)    asistir a las otras organizaciones internacionales intergubernamentales y no gubernamentales, en particular a las que tienen actividades normativas;

c)    contribuir a la armonización internacional de las prácticas y normas existentes y, cuando sea necesario, a la elaboración de nuevas normas internacionales a fin de mejorar las condiciones de elaboración y comercialización de los productos vitivinícolas, tomando en cuenta los intereses de los consumidores.

Con el fin de alcanzar estos objetivos, la Organización Internacional de la Viña y el Vino tiene las atribuciones siguientes :

-      promover y orientar las investigaciones y experimentaciones científicas y técnicas;
-      elaborar, formular recomendaciones y hacer un seguimiento de su aplicación de común acuerdo con sus miembros, sobre todo en las siguientes materias: las condiciones de producción vitícola, las prácticas enológicas, la definición y/o la descripción de los productos, el etiquetado y las condiciones de puesta en el mercado, los métodos de análisis y de apreciación de los productos derivados de la vid;

-     someter a sus miembros las propuestas relativas a: la garantía de autenticidad de los productos derivados de la vid, sobre todo cara a los consumidores y en particular en cuanto a las menciones de etiquetado, la protección de las indicaciones geográficas y en particular de las áreas vitivinícolas y las denominaciones de origen, designadas por nombres geográficos o no, que les son asociados, en la medida en que no cuestionan los acuerdos internacionales en materia de comercio y propiedad intelectual, la mejora de los criterios científicos y técnicos de reconocimiento y protección de las obtenciones vegetales vitivinícolas;

-      contribuir a la armonización y la adaptación de la normativa por sus miembros o, si es necesario, al reconocimiento mutuo, en lo que se refiere a las prácticas que entran en el ámbito de sus competencias

-      participar en la protección de la salud de los consumidores y contribuir a la seguridad sanitaria de los alimentos: a través de la vigilancia científica especializada, que permite evaluar las características propias de los productos derivados de la vid; promoviendo y orientando las investigaciones sobre las características nutricionales y sanitarias apropiadas;  a través de la difusión de la información resultante de dichas investigaciones a los profesionales de la medicina y la salud.

20 de octubre de 2011

Con cara de famoso



Con frecuencia los famosos aparecen en la publicidad de las marcas, pero encontrar bebidas o alimentos con la imagen e incluso el aval de alguna personalidad se ha vuelto una práctica en ascenso y para muestra la estantería de vinos y destilados.

"El nombre de un famoso es similar a una marca conocida, ya tiene camino andado en el ámbito de la comercialización, pero es muy importante conjugarlo con un excelente producto que realmente esté de acuerdo al nivel del famoso y su legado", señala Antonio Patjane, director de operaciones y mercadotecnia de importadora Ucero, que distribuye el tequila Pedro Infante.

Este producto está en el mercado hace más de 13 años. Lupita Infante, su hija, fue quien tuvo la idea de unir la imagen del actor a un destilado; viajó a Tequila para conocer el proceso detrás de la bebida y encontrar un productor a la altura.

"Las figuras de los famosos son estudiadas meticulosamente por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

"Al tomar nosotros la marca registrada Tequila Pedro Infante decidimos hacerle mejoras significativas a su imagen, lo cual se tomó como un nuevo registro y nos llevó casi nueve meses su aprobación", explica Patjane.

En mayo de este año, Paulina Rubio prestó su imagen para un tequila reposado, cuya producción de 5 mil cajas está próxima a agotarse.

"Desde que lanzamos el tequila RSV Agavia su concepto fue de actualidad y sofisticación. Vimos que tiene afinidad con las mujeres y nació la idea de apoyar al talento mexicano. Tuvimos un encuentro con Paulina Rubio y se lanzó una edición especial que representara su personalidad", describe Ludwig Gamboa, director de marca de RSV Agavia.

Hace algunos años Luis Miguel lanzó Único, vino elaborado en Chile, siguiendo la línea de varios famosos que tienen sus propias etiquetas o que incluso han adquirido viñedos para producirlos, como Joan Manuel Serrat y Antonio Banderas.

La empresa Celebrity Cellars se encarga de elaborar vinos a petición de las estrellas. Su catálogo de productos proveniente de Napa y Sonoma y elaborados con los varietales Cabernet Sauvignon, Barbera y Pinot Grigio incluye grandes figuras, como Madonna, Kiss, The Rolling Stones y Barbra Streisand.

"Estos vinos se elaboran con la intención de que fanáticos asiduos al vino tengan un souvenir de su artista preferido y formen una colección", comenta un vocero de la vinícola.

Estrellas en un trago

Otras figuras que han hecho de su imagen o nombre un alimento.

Vinos: Francis Ford Coppola, director de cine; Elvis Presley, cantante; Marilyn Monroe, actriz; Mario Andretti, corredor de autos; Mick Hucknall, cantante; Gerard Depardieu, director de cine; Miguel Bosé, compositor y cantante; Ricardo Arjona, compositor y cantante; Mötley Crue, agrupación metalera; Lil Jon, cantante de hip hop; Joe Montana, jugador de fútbol americano, y Club América, de fútbol soccer

Destilados y licores:
el actor Dany de Vito tiene su marca de limoncello; los cantantes de hip hop Ludacris presume su coñac; el actor porno Ron Jeremy lanzó su marca de ron

Alimentos: la modelo Heidi Klum tiene una línea de dulces; Sylvester Stallone comercializa su budín y Paul Newman, aderezos 

Fuente: LaOpinión.impreMedia

16 de octubre de 2011

Comenzar con vino o champagne?



Primero es un vino y, después, un espumoso. Por ese orden. Lo que pasa es que las burbujas le han otorgado ese aura triunfante de las grandes celebraciones. El champaña está asociado a los éxitos, inspira alegría y amor. 
La leyenda contribuye activamente a su rentabilidad comercial. 

Cuando hay una botadura es una botella de champaña la que hacen estrellar contra el casco del barco. 
Los pilotos de Fórmula 1 o de cualquier otro tipo de carreras se riegan en los podios de manera estrepitosa con botellas de espumoso; lo mismo ocurre en los vestuarios de los campos de fútbol después de una victoria importante, o en cualquier otro deporte en que haya que celebrar la gloria del campeón. 
Cuando se obtienen buenos resultados en la vida o se producen noticias satisfactorias el primer impulso para festejarlo es la botella de champaña, cava o prosecco. 

El gran vino francés es, sin embargo, la primera identificación del espumoso. «Que corra el champán». En la literatura está presente con mayor frecuencia que cualquier otro tipo de bebida. Bernard Pivot en su «Diccionario del amante del vino», recuerda cómo la noche de su bautismo religioso se vertió una copa de champaña sobre la cabeza de Emma Bovary. O cómo en la novela «Mujeres», de Philippe Sollers, la feminista Kate celebró con champaña, sin presencia masculina al lado, el día en que su hija tuvo la primera regla.

En cuanto al vino, algunas cosas. En primer lugar la vinificación: el mosto se coloca en toneles donde se produce la primera fermentación que dura unos días hasta que se paraliza por causa del frío invernal. Cuando llega la primavera, después de las pruebas, se procede a la mezcla (cuvée) de vinos -el champaña se elabora con uvas negras (pinot noir y pinot meunier) y blancas (chardonnay)-. A veces cuando se trata de un vino que no es de añada las uvas pueden ser incluso de distintas cosechas. No ocurre así con los vintage producto de las grandes vendimias que siempre llevan el año en la etiqueta; en el resto sólo el del criador y si es dulce, seco o brut.

Tras la mezcla llega la segunda fermentación en botella, durante la que el azúcar del vino se transforma en alcohol y ácido carbónico. Tras esta lenta y segunda fase las botellas se retiran para seguir descansando inclinadas para que el depósito baje progresivamente hacia el corcho, sujetas a movimientos de rotación y trepidación. Finalmente se llevan a las bodegas para reposar.

La mejor forma de apreciar el champaña es beberlo a 7 u 8 grados, nunca por debajo. Y mucho menos helado.

Fuente: lne.es

12 de octubre de 2011

La influencia de los aromas en nuestra vida



Un aroma es capaz de cambiar el estado de ánimo de la persona que lo percibe y provocar una sensación agradable y relajante o, por el contrario, deprimente, ya que se origina una reacción fisiológica cuando el perfume entra en contacto con el organismo.
Ésta es una de las líneas de investigación que se ha presentado en la decimotercera edición del simposio "Weurman Flavour Research".

Durante cuatro días, los especialistas han presentado las últimas novedades en el campo de la ciencia aromática en este congreso que se celebra por primera vez en España, y que ha sido organizado por el Laboratorio del Aroma y la Enología (LAEE) de la Universidad de Zaragoza, referente en el análisis de olores a nivel internacional.

Los aromas pueden influir "decisivamente" en el estado de ánimo de la persona que los percibe por una "reacción fisiológica", no psicológica, y provocar que ésta pase de la tristeza a la alegría a través de la inhalación de una molécula con olor.
Algunos olores, como el de la fresa, la vainilla o el del moscatel provocan una sensación "agradable" al perceptor y consiguen animarlos, mientras que hay otros, como los florales, que son "sedativos".
Además de influir en el estado de ánimo, el aroma determina las relaciones sociales, por lo que es importante buscar uno que sea "agradable" para uno mismo, y especialmente, para su entorno, teniendo en cuenta que un mismo olor puede ser ligeramente diferente dependiendo de la piel de cada persona, ha señalado.
La búsqueda de un aroma completamente "nuevo" centra gran parte de la investigación de muchas industrias aromáticas que compiten fuertemente, "sin desvelar sus hallazgos", en encontrar un nuevo olor que todavía no esté registrado en ninguna base de datos.

Este grupo de investigación, especializado en el vino desde su fundación, analiza el aroma que desprenden los caldos con el objetivo de mejorarlos.

Fuente: ABC.es

Los taninos: antioxidantes naturales




Antioxidantes naturales para exaltar las propiedades de los vinos
Los taninos son uno de los principales constituyentes del vino, en particular los vinos rojos, obtenidos para maceración de las cáscaras de uva, contienen en gran cantidad. Esta tipología de taninos es definida endógena porque origina directamente de la uva y de sus componentes (vinaccioli y raspi).
Cada variedad de vid posee su particular perfil tánico, que puede ser apreciado tanto en términos cuantitativo que sensoriales.
Los taninos son compuestos fenólicos (alcoholes aromáticos) con estructuras muy complejas y pesos moleculares comprendidos entre 500 y 3.000 Dalton, ampliamente difundidos en el mundo vegetal, como por ejemplo en el café, tè (especialmente verde), cacao, liquirizia, alcauciles, caquis, frutillas, nueces, aráquidos, almendras, castañas, legumbres y, come se mencionó, en la uva.
Los taninos utilizados en el sector enológico son por lo tanto productos naturales, de orígen vegetal, determinados también exógenos y se emplean para reforzar la acción natural de los taninos presentes en el vino (endógenos).
Los taninos enológicos se clasifican en dos grandes familias principales: hidrolizables y condensados
Los taninos hidrolizables se distinguen ulteriormente en gálicos y elágicos. Los primeros, los galotaninos, por hidrólisis en ambiente ácido liberan glucosa y ácido gálico, se extraen de la tara (Caesalpinia spinosa) y de las nueces de gala (Quercus infectoria y Rhus semillasalata) y presentan una coloración blanco crema o amarillastra. Los galotaninos son poco olorosos, muy astringentes y amargos al gusto.
Los elagitaninos, formados por glocosidos del ácido elágico, están entre los constituyentes de la madera de roble (Quercus robur, Quercus petraea y Quercus alba) y de castaño (Castanea sativa) y presentan una coloración más oscura respecto a los galotaninos. Los elagitaninos son además menos astringentes y tienen un olor más marcado a madera. No están presentes en el vino tal cual, sino por extracción de la madera de los toneles.
Los taninos condensados tienen un reducido poder astringente y se agrupan en proantocianidinas y profisetinidinas. Las proantocianidinas, presentes naturalmente en la uva (Vitis vinifera), están constituídas por diversas moléculas de flavonoides que bajo hidrólisis ácida liberan antocianinas y otros compuestos. Están presentes principalmente en las cáscaras y semillas de la uva y por lo tanto se encuentran en los vinos tintos. Las profisetinidinas se extraen de la madera de quebracho (Schinopsis lorentzii) y acacia (Acacia mollissima).
 
Fuente: Silvateam