30 de mayo de 2009

El juego de las escondidas

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tecera vez, la Locura, como siempre tan, loca, les propuso:

- ¿Vamos a jugar a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad, sin poder contenerse preguntó:

_ ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?

- Es un juego.

Explicó la Locura. En que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, al primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para copntinuar el juego.

El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia, la Alegría dio tantos saltos que teminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesa nada. Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre me hallaban, y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse...

1;2;3... comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos... que si un lago cristalino? ideal para la Belleza. Que si la hendija de un árbol? Perfecto para la Timidez... que si el vuelo de una mariposa?... lo mejor para la Voluptuosidad. Que si una ráfaga de viento?... Magnífico para la Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes.

El Olvido... se olvidó.

Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio donde esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón contó la Locura y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la Pereza sólo a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología y la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a la Envidia y claro, así pudo deducir dónde estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo. El solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza.

Con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, el Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el Olvido... que ya se le había olvidado que estaban jugando a las escondidas, pero sólo el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol bajo, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó.

Las espinas habían herido en los ojos al Amor, la Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra:


El Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.


Mario Benedetti

Vinos inspirados en las mujeres


ROSA y ALBA
La bodega valenciana MURVIEDRO acaba de lanzar al mercado dos vinos dedicados a aquellas mujeres amantes del buen vino.
Murviedro tiene una producción media anual de 17 millones de botellas de cuatro Denominaciones de Origen diferentes: Valencia, Utiel - Requena, Alicante y Cava.
Rosa, flor símbolo del amor, la magia, la pasión, la delicadeza, se define como un vino atractivo y elegante con intenso aroma a frutollas rojas característico del Cabernet Sauvignon, ideal como aperitivo o acompañante de carne blanca, pasta y arroces.
Por su parte, Alba, amanecer, es un vino de gran delicadeza con intenso aroma a fruta tropical, característico del Sauvignon Blanc, ideal como aperitivo o acompañante de tapas, pescados, mariscos y arroces.
El Enólogo y encargado de llevar a cabo este proyecto es Pablo Ossorio.
FUENTE: "Nosotras" (enviado por la Baca sanjuanina Rosa Hagmann)

14 de mayo de 2009

Luxury & Romantic: Nicol’s y Perrier-Jouët



Cuando uno está enamorado y desea pasar un momento único con la persona amada, una buena opción puede ser esta creación que ha hecho la empresa joyera Nicol´s junto a la empresa francesa Perrier-Jouët.

Es un regalo único y muy creativo, y sobre todo, muy romántico.
Se trata de una instancia que cuenta con dos fases, que permitirán complacer y satisfacer los gustos de la mujer como los del hombre. Primero se va a la joyería Nicol´s donde su dueño los atiende y les cuenta cómo es que está creando la nueva colección que se llama Sprinkling Bubbles y que se inspira en la vida de lujo y las joyas que usaron las grandes actrices de Hollywood en los años dorados.

Luego, la mujer recibe como regalo un conjunto de joyas que está constituido por una gargantilla, una pulsera y pendientes realizados en oro blanco y con diamantes blancos. En la segunda fase la pareja se dirige a la Maison Belle Epoque de Perrier-Jouët y se alojan allí para pasar una velada única y muy especial.

Al día siguiente recibirán de manos del chef de la Maison un Cuvée Perrier-Jouët Belle Epoque Blanc de Blancs Millèsime 2000, que es uno de los 100 cofres que hay en el mundo y que cuenta con doce botellas de champagne dentro que se dejan añejar 6 meses más en la bodega y luego son entregadas a la pareja. Luxury&Romantic es el nombre de este proyecto al que pocos podrán acceder pero que es muy interesante.

Fuente: El Gran Catador
Gentileza: María Rosa Hagmann (BACA Sanjuanina)

Los 7 Pecados Capitales hechos copas

Copa de la ira

El diseñador Kacper Hamilton creó siete copas de cristal diferente que representan cada uno de los siete pecados capitales (lujuria, gula, codicia, pereza, ira, envidia y soberbia).
A través de la forma y el diseño se encarna cada uno de los pecados con el fin de “celebrarla pasión” y “estimular al usuario a ser pecador de un modo teatral”.

Las copas, hechas de forma artesanal en Inglaterra, vienen en una caja de madera recubierta de terciopelo.

Se pueden comprar a través de la página web del diseñador.

Fuente: El Gran Catador
Gentileza de María Rosa Hagmann (BACA Sanjuanina)

13 de mayo de 2009

El vino es cosa de mujeres III


UNA MUJER A UNA NARIZ PEGADA

Ivana Piñar nunca creyó que su nariz podría traerle tantas satisfacciones.
Ivana tiene 35 y le gusta poner en un frasquito pimienta negra, en otro pimienta roja, en otro clavo de olor, canela, vainilla. Luego cerca su nariz y huele.
En la verdulería, mete la nariz en cada verdura, en cada fruta.
"Voy a pasear o a un vivero y huelo las flores y trato de retener su aroma.
Al catar vinos lo que hago es buscar ese registro de similitud. Lo podemos hacer todos con sólo salir a caminar por la calle", propone Ivana y una de la imagina como una de las tres gracias de La Primavera de Botticelli, caminando por los jardines que rodean al Hotel Madero, el lugar donde trabaja como sommelier ejecutiva.
Ivana explica que el sommelier es el comunicador del vino, y que en la Argentina aparece cuando hay más de 1.500 bodegas y 4.500 etiquetas.
Claro, alguien le tenía que encontrar un orden a tanta botella suelta.
"Un sommelier tiene que ayudarte a que puedas entender que lo que estás pagando vale.
Este famoso precio/calidad es una regla clara entre nosotros, en lo que es compra y consumo. Después hay una escala de valores donde entran en juego otras cosas: marca, marketing. Siempre hablando de botellas de más de 200 pesos."
El tip de Ivana entonces es empezar a probar y carear vinos.
"Coparte con tus amigas, tu pareja, y que cada uno traiga tres malbecs de la misma franja de precios y distintas procedencias para ver qué nos pasa. Y ahí empezar a juzgar.
Creo que los argentinos deberíamos sentir orgullo por lo nuestro.
Tenemos una identidad, que es el torrontés. Es la única variedad con ADN argentino. Y el malbec como cepa emblemática.
El malbec es del sudoeste francés, de C'hors, y la traducción literal es 'mal pico', porque en Francia da un vino muy duro.
En cambio en la Argentina encuentra su terruño, un lugar donde se expre sa con todo su esplendor. El malbec es nuestra llave al mundo.
Eso no quiere decir que sea lo mejor, si tenemos un cabernet increíble, un merlot maravilloso, un pinot noir que se puede trabajar", explica la mujer que también dirige El Fuerte Wine Traders, una consultora enogastronómica.
¿Qué vino la seduce? "Depende de la ocasión, pero al Marcus Gran Reserve merlot 2001 lo recuerdo siempre... y mucho." ¡Salud!

Texto: Ivonne L'Estrange (Clarín)

El vino es cosa de mujeres II


UNA VEZ EN LA VIDA

Paz Levinson nunca se emborrachó cuanto mucho un mareo en la adolescencia).
Tiene 30 años y es la típica profesora con anteojos cuadratín y pelo recogido. Pero el maquillaje, la peinadora y el vestido rosa hacen estragos y la convierten en una Barbie.
"Mis alumnos me cargan porque soy un poco seria – da clases de geografía vitivinícola argentina en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas–. 'En la clase sos desenvuelta, pero acá sos tímida', me dicen.
Pero no puede haber un docente tímido, lo mismo en el servicio. Tenés que ser simpática y que te escuchen.
Es el rol lo que me desenvuelve", dice Paz mientras levanta su vestido de gasa para no trastabillar con las azaleas en flor durante la sesión de fotos.
Hasta el año pasado Paz trabajó en Restó, el restaurante que funciona en el edificio de la Sociedad Central de Arquitectos. Y allí vivió lo que para ella es lo más lindo de la profesión: el contacto para a cara con los clientes.
Tanto era el amor que ponía en contar y explicar el vino que cuando les anunció que se iba muchos le dieron sus tarjetas y le pidieron por favor que les avisara dónde iba a estar. Y fueron ellos los que le hicieron vivir la experiencia más significativa como sommelier: abrir un auténtico Château Pétrus (es un vino tinto originario de Burdeos que, dicen los que saben, es el "mejor vino del mundo", pero es tan caro que pocos pueden dar testimonio de ello).
La cosa fue así: una noche de febrero de 2007 uno de sus clientes habituales –55 años, porteño– llegó a cenar con un amigo.
El invitado en cuestión le entregó a Paz la caja de vino que traía para que lo sirviera.
Cuando Paz lo abrió no podía creer lo que estaba viendo.
Dice que le temblaban un poco las piernas, sobre todo el momento de sacar el corcho. El vino en cuestión era cosecha '88, o sea que tenía diecinueve años de guarda, y el corcho era muy largo (son más largos que lo habitual para poder soportar el paso del tiempo).
Descorcharlo era para Paz todo un desafío. "Si se llega a romper va a ser una catástrofe", pensaba.
Finalmente respiró hondo. "Va a salir todo bien", se aseguró a sí misma y así fue.
"El vino estaba espléndido, increíble, todavía tenía vida por delante."
Los comensales le convidaron una copa y luego terminaron con el resto de la botella mientras saboreaban un magret de pato y un carré de cerdo (maridaje recomendado por Paz). Y antes de que la cena hubiera terminado, aún en el mismo restaurante, fue a una computadora a ver en cuánto estaba valuado el caldo que acababa de degustar: salía 2.000 euros. Nada más. Y nada menos.

Texto: Ivonne L'Estrange (Clarín)

El vino es cosa de mujeres I


Una nació en Bariloche, Patagonia argentina, una de las zonas más nuevas de nuestra vitivinicultura.
Otra es de la provincia de Buenos Aires, una región donde también las experiencias con la vid comienzan a florecer.
La tercera es de Villa Crespo, y ahí a las vides hay que buscarlas pero en macetas.
Una es rubia y de ojos claros, tímida en apariencia pero mujer fatal si de hablar de vinos se trata. La segunda es desenfadada, abierta, creativa: tiene, como buena acuariana, los pies en el aire. La tercera es exótica: le gusta lo nuevo, lo ra ro, el oporto con habanos. Son dis tintas en cuerpo y alma pero las une una pasión: las tres están perdida mente enamoradas del vino. Tanto, que para conocer todos sus secretos y transmitirlos, estudiaron la misma carrera. Hoy son sommeliers profesionales; la cara bonita de una industria que crece a pasos agigantados y donde, a pesar de su origen machista, la mujer encuentra un espacio para expresar toda su sensualidad.

Mariana Gil Juncal nunca tomaba vino pero hoy, a los 26, es editora de la revista del Baco Club. "Primero escribía en la revista, después quedé a cargo de toda la parte de contenidos pero sentía que me faltaba un poco. Entonces empecé la carrera de sommelier pensando más que nada en la parte conceptual. Nunca pensé que me iba a enamorar de la carrera y del vino como para ejercer como sommelier del club." Con sonrisa pícara, dice que es "como Bruno Díaz y Batman, depende en qué rol estoy soy la periodista o la sommelier". Cuesta imaginársela con el traje de murciélago, pero qué bien le quedaría el mi ni short de la Mujer Maravilla.
Degustadora experta al fin, desgrana una serie de consejos básicos a la hora de saborear un vino.

"Lo primero es la temperatura de servicio. Uno dice: 'Un vino tinto hay que tomarlo a 14, 16 grados'. Y si uno piensa que en diciembre por ahí hace 35, 40 grados, no tienen que tener miedo de poner el vino tinto en una frappera para bajarle la temperatura, y hasta meterlo en la heladera un rato."
El consejo es tan llamativo que cuando Mariana exige una frappera en un restaurante le salen con el verso de que al tinto le sienta bien la temperatura ambiente. "Pero temperatura ambiente de cava, que está debajo de la tierra a una temperatura constante de 14 a 16 grados. Si hace calor no podés tomarlo porque se pone mucho más alcohólico, más tánico; cambia muchísimo el vino caliente."

Otro consejo: "Es preferible más tiempo en la heladera que en el freezer. Con el freezer le das un golpe de temperatura y los cambios bruscos le hacen mal al vino.
El vino es como un bebé, le hace mal todo y si lo pasás de 30 grados a 5 de golpe... es como un shock. Eso es lo óptimo.
A veces necesitás bajarlo rápido y lo mandás al freezer." Y sí, la vida no es perfecta. Sobre quién sirve el vino en la mesa, Mariana opina que si lo sirve la mujer "es buenísimo". Y cuenta que le ha pasado de salir con un abstemio: él tomaba agua y ella, una copa de vino. "Duramos una salida, no por eso, o sí, pero entre otras cosas." También le ha pasado de ir a bailar y que se le acerquen supuestos expertos en vino que no eran tales. "Te empiezan a hablar, a chamuyar, que esto, que lo otro, y vos los dejás hablar, te hacés la tarada, hasta que te dicen: '¿Y vos qué hacés?'. 'Soy sommelier.' '¡Aaahhh!'."
De todas maneras esta amante del dios Baco reconoce que no siempre es un vino lo que desea. "A veces salgo y ceno con pisco o vodka. Es que me canso de tantas catas."
Y entre sus bebidas predilectas, la que más alto rankea es el oporto. Eso sí, acompañado de un auténtico habano. ¿Raro? Sí, tan raro como cuando fue con una amiga a una cata de habanos y el 95% eran hombres salvo una señora de cierta edad y ellas). Les sacaron un montón de fotos: "¡¿Qué hacen acá?!", decían.
Texto: Ivonne L'Estrange (Clarín)

12 de mayo de 2009

"El vino y yo" - Quino


Lejos de cualquier esnobismo, el más ilustre de los mendocinos cuenta cómo es su relación con el fruto de las vides y se ríe de ciertos efectos colaterales provocados por la 'vinomanía'.
Lo primero que debo aclarar es que para mí el vino nunca ha sido una bebida sino un compañero. Un compañero ideal para compartirlo, claro, pero de no haber con quién, ahí está él para eso. Habiendo yo nacido en Mendoza jamás podría sentirme solo junto a una copa de vino.
Porque puedo saborearlo charlando con el vino mismo, de la mesa familiar de mi infancia en la que él siempre estaba presente. O del perfume a madera y mosto de aquellas viejas bodegas llenas de ratones, telarañas y murciélagos, hoy asépticas, bruñidas, frías y con acero inoxidable. O recordándole a mi amigo, el vino, su presencia en tantos pasajes del Antiguo Testamento y aquel maravilloso golpe de escena que nos relata el Nuevo Testamento, cuando en las bodas de Caná, a pedido de María, Jesús transforma el agua en vino. ¡Eso sí que es un enólogo, no el papa frita de Michel Rolland! Podrían sumarse a esta charla con nuestro vino desde Velázquez al Cuchi Leguizamón o cualquiera de los cientos (¿miles?) de pintores, poetas, músicos, escritores, que en sus obras nos hablan de él. ¡Miren ustedes todo lo que cabe en una copa de vino!
Por eso me irrita mucho que autoproclamados "conocedores" reduzcan todo ese inmenso, maravilloso mundo a ridículas metáforas como "textura aterciopelada", "brillo de raso", "sabor a frambuesa" u otros disparates textiles, frutícolas o florales que nada tienen que ver con el vino. Como tampoco soporto la moda de "darle aire" sirviendo vinos que no lo necesitan en copas/peceras cada vez más absurdamente groseras.
Ni puedo sufrir la cursilería de ciertos restaurantes que consideran que dejarnos la botella en la mesa no es de buen gusto y tienen instruido a su sádico personal para que la deje fuera de nuestro alcance y no nos mire jamás para humillar nuestra libertad de cuándo beber un sorbo o no.
Ni qué hablar de ciertos camareros que nos sirven el vino como si fuera una gaseosa cualquiera. Para ellos se trata de una bebida más; me cuesta perdonarlos pero me apena la magia que se pierden.
Una última cosa: seamos nosotros quienes decidamos si el vino nos gusta o no.
No hagamos caso a "expertos" que nos digan qué es bueno y qué no.
Conozcamos de vinos pero conozcámonos también a nosotros, porque "los peligros del alcohol" no están en el alcohol sino en nosotros, que debemos saber percibir nuestros límites. Cierta vez un cordobés preguntó a un amigo que estaba malamente desparramado sobre una silla: "¿Pa' qué chupai si no tení constitución?". He ahí la buena sabiduría del vino.

Texto de: Ivonne L'Estrange - Clarín

10 de mayo de 2009

El dulce sabor de una mujer exquisita



Gabriel García Márquez

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.

Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...Los que estamos fuera de foco somos los hombres ) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.


Y un HOMBRE........UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así......

Que se siente orgulloso de tenerla como compañera....

Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento...

Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes....

La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido...

¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...

¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitímo manjar en casa.

Enviado por Silvia Araujo miembro de BACA`S CLUB

9 de mayo de 2009

La Tristeza y la Furia


Quisiera que me acompañe en una nueva vuelta de tuerca acerca de la violencia, uno de los tema que más tiempo ocupa en mi cabeza y la de muchos otros.
Soy, en general, un hombre optimista y creo firmemente en la capacidad evolutiva del hombre. Como lo he dicho y escrito miles de veces confío en una esencia buena de las personas y esto implica una natural actitud generosa, creativa, espiritual, amorosa y solidaria. No me ocuparé hoy de las acciones de los dañinos, psicópatas, violentos y antisociales, porque ellos deben ser analizadosdesde la óptica de la patología psiquiátrica y no desde la mirada del análisis de lo cotidiano. Prefiero intentar explicar por qué usted o yo, nuestros hijos o nuestro vecinos, podemos caer de vez en cuando en actitudes de ira casi descontroladas y de actitudes que no terminaremos de reprocharnos cuando todo ha pasado.
Hace muchos años, estando en España, me topé con una vieja historia morisca que hablaba de un estanque mágico. Inspirado en esa historia escribí este cuento.


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizá donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas... había una vez una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores y donde miles de verdes se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse, haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y, desnudas, entraron al agua.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del estanque...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, nos distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, que resultó no ser la suya, sino la de la tristeza...
Así vestida de tristeza, la furia desapareció en el bosque.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del agua. Ya en la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
Así nos sucede a todos. Avasallados por un dolor que nos inunda, decidimos cambiar -sin ser conscientes de lo que hacemos- nuestro dolor por el enojo. En algún lugar creemos que manejamos mejor a éste que a aquél. Nos enojamos con la muerte de un ser querido. Nos ponemos furiosos con la infidelidad del ser amado. Conectamos con la ira cuando las cosas públicas de nuestro querido país no terminan de acomodarse. Reprochamos, enojados, a nuestro mejor amigo que nos tiene un poco olvidados...

En realidad, detrás de todas estas reacciones, una emoción más aunténtica nos invade. Nos duele, nos apena, nos lastima, nos entristece.
Como profesional de la salud y como investigador de la conducta humana, le puedo asegurar que sería mejor aprender y ejercitar el conectarnos cada vez más con nuestras emociones, cualesquiera que sean.

Hoy le propongo que dejemos de escondernos detrás de nuestra furia. Le propongo llorar en vez de gritar.

Le propongo sentir su tristeza en lugar de su enojo.

Le propongo poner en palabras lo que siente, en lugar de dañar a los que quiere para tapar su dolor.
No es un camino fácil ni placentero pero es, sin lugar a dudas, el camino más corto a nuestro

desarrollo como personas y a la conquista del mayor de los desafíos: animarnos a ser quienes somos.

Texto de Jorge Bucay

Un lugar en el bosque


Esta historia nos cuenta de un famoso rabino jasídico: Baal Shem Tov.
Baal Shem Tov era conocido dentro de su comunidad porque todos decían que él era un hombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que Dios escuchaba sus palabras cuando él hablaba.

Se había hecho una tradición en este pueblo: Todos los que tenían un deseo insatisfecho o necesitaba algo que no habían podido conseguir iban a ver al rabino.

Baal Shem Tov se reunía con ellos una vez por año, en un día especial que él elegía. Y los llevaba a todos juntos a un lugar único, que él conocía, en medio del bosque. Y una vez allí, cuenta la leyenda, que Baal Shem Tov armaba con ramas y hojas un fuego de una manera muy particular y muy hermosa, y entonaba después una oración en voz muy baja... como si fuera para él mismo.
Y dicen...
que Dios le gustaban tanto esas palabras que Baal Shem Tov decía, se fascinaba tanto con el fuego armado de esa manera, quería tanto a esa reunión de gente en ese lugar del bosque...
que no podía resistir el pedido de Baal Shem Tov y concedía los deseos de todas las personas que ahí estaban.
Cuando el rabino murió, la gente se dio cuenta de que nadie sabía las palabras que Baal Shem Tov decía cuando iban todos juntos a pedir algo...

Pero conocían el lugar en el bosque. Sabían cómo armar el fuego.

Una vez al año, siguiendo la tradición de Baal Shem Tov había instituido, todos los que tenían necesidades y deseos insatisfechos se reunían en ese mismo lugar en el bosque, prendían el fuego de la manera en que habían aprendido del viejo rabino, y como no conocían las palabras cantaban cualquier canción o recitaban un salmo, o sólo se miraban y hablaban de cualquier cosa en ese mismo lugar alrededor del fuego.

Y dicen...
que Dios gustaba tanto del fuego encendido, gustaba tanto de ese lugar en el bosque y de esa gente reunida...
que aunque nadie decía las palabras adecuadas, igual concedía los deseos a todos los que ahí estaban.
El tiempo ha pasado y de generación en generación la sabiduría se ha ido
perdiendo...

Y aquí estamos nosotros.
Nosotros no sabemos cuál es el lugar en el bosque.
No sabemos cuáles son las palabras.
Ni siquiera sabemos cómo encender el fuego
a la manera que Baal Shem Tov lo hacía...

Sin embargo hay algo que sí sabemos:
Sabemos esta historia,
Sabemos este cuento...

Y dicen...
que Dios adora tanto este cuento...
que le gusta tanto esta historia...
que basta que alguien la cuente...
y que alguien la escuche...
para que Él, complacido,
satisfaga cualquier necesidad
y conceda cualquier deseo
a todos los que están compartiendo este momento...

Amén... (Así sea...)

Otro Cuento para compartir de Jorge Bucay

QUIERO


Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.


Extraído de Cuentos de Jorge Bucay

6 de mayo de 2009

El vino y la felicidad


El vino siempre se ha visto como una ofrenda a los dioses, como un rito de iniciación, como una bebida mágica.
Por eso es bello regalar vino, porque se puede compartir.
Los presentes con vino es un estándar en fechas como fin de año, pero tiene una larga tradición: es alimento y alegría.
La mayoría de los lotes son para los clientes o para los mismos trabajadores.
Los particulares siempre se acuerdan de su médico o abogado en estas fechas.
Casi siempre estos vinos exclusivos son más un obsequio a los compromisos que para el disfrute de uno mismo.
Muchas tiendas recuerdan con nostalgia que la gente antes gastaba más.
Las tiendas especializadas facturan más de la mitad del año en un mes.
Es el mes del vino y cuando más oportunidades tiene para lucirse.
Las cajas de vino se envuelven y se promocionan los vinos más “top”. A veces, pero, estas presentaciones pueden ir en contra del producto cuando los vemos en las estanterías con la mirada resacosa de Enero y de su cuesta.
Uno de los primeros milagros de Jesús fue convertir el agua de las bodas de Canáan en un delicioso mosto fermentado.
El último, fue encarnar su sangre, en vino, y su cuerpo, en pan.
El simbolismo religioso de estas fechas se mezcla con lo profano y nuestro vino de cada día se sustituye por botellas especiales. Más caras, más exquisitas, más grandes. Las tipos mágnum triunfan en las grandes mesas que acogen a la familia y que se visten de gala.
Celebramos festivales gastronómicos y el vino es uno de los protagonistas.
Son rituales totémicos donde la abundancia es la palabra que más brilla.
Se aprovecha a comprar botellas más costosas de lo normal… ¡porque es navidad!.
Vinos que hacen ilusión abrir y que aún no se ha dado durante el año una situación idónea para hacerlo.
Muchos consumidores no habituales aprovechan para degustar los vinos que no toman durante el año, son bebedores sociales.
Lo interesante sería que no sólo se bebiera tanto en estas fechas y se tuviera la sana costumbre de hacerlo más a menudo.
El brindis viene de la expresión alemana “ich bringer dir” (te lo ofrezco).
Chocamos las copas como un rito de iniciación a la comida, como una bendición.
Proclamemos salud llenando la copa de buenos propósitos.
Al final el mejor vino no es aquel con mejor bouquet, sino es aquel que nos produce momentos de felicidad.

De: Meritxell Falgueras

El vino y el amor


El vino forma parte, junto al amor, de las delicias de la vida.
El vino se relaciona con los placeres sensuales y el beber bien pertenece a la cultura del erotismo. Eurípides decía que donde no hay vino no puede haber amor.
El vino que compartimos en una mesa para dos muchas veces se convierte en nuestro preferido, no por el gusto del vino, si no por el de los labios que lo acompañan.
San Valentín es la gran excusa para celebrar el amor por el vino con nuestro amado o amada. Es verdad que muchas de las botellas que se abren corresponden a este romanticismo del vino. ¿Quién no ha descubierto en su primera cita (aunque el vino fuera un “lambrusco”) la pasión que hay detrás del vino?
El vino y el amor es un maridaje histórico.
Dionisos era dios de la embriaguez divina y el amor más encendido. Las mujeres eran las más fieles seguidoras del dios, en forma de nodrizas, amantes o frenéticas bacantes.
Este dios, propiciador de placeres, goza de una vida muy promiscua en las historias ancestrales. Sus más famosas conquistas son la mortal Ariadna y la diosa del amor profano, Afrodita-Venus. Jugar al amor cuando uno está ebrio es una usanza casi tan antigua como el mismo vino.
Los “Octavos”, juegos originarios de la Grecia Magna, eran ritos erótico-dionisíacos que consistían en beber tantas copas de vino como letras formaban el nombre de la amada.
Así el banquete griego que en un principio utilizaba el vino para filosofar se sexualiza. Ovidio anticipó el ritual que se desarrollaría en las bacanales romanas con su sentencia: “con amor, el vino es fuego”.
En el Antiguo Testamento la vid es símbolo de fertilidad y también de reproducción humana.
Lot es emborrachado por sus hijas porque éstas no quieren que se extinga la especie y así pueden copular con su padre.
En la tradición judío-cristiana el vino es visto de manera positiva como creador de uniones. Pero en este capítulo de Lot y de sus hijas demuestra como el mosto fermentado bebido con desmesura lleva a cometer actos impuros.

Prosiguiendo en la historia del erotismo del vino, la poesía persa en boca de Omar Khayâm implica el hedonismo de beber y de amar. Después la mística sofí recogerá esta tradición para llegar a la divinidad, perpetuando la imagen del vino como potenciador del amor.

Así en la Edad Media, encontramos como el Arcipreste de Hita en El libro del Buen Amor, nos cuenta como Venus y Bacus son inseparables compañeros.
Giacomo Casanova en Histoire de ma vie escoje a modo de maridaje los mejores vinos para conquistar a las mujeres. El vino está íntimamente ligado al imaginario del placer en el siglo XVIII y a partir de ello se define el rol social que tiene en la actualidad.

Pensemos en la publicidad, en cómo los anuncios de alcoholes siempre aluden al mito primigenio de Dionisio donde la noche, el vino y la música acercan a las mujeres y los hombres.

Una cita con un buen vino da pie a hablar de amor, y tal vez a tomar una última copa, aunque esta ya será en otro ámbito.
El vino que nos acerca al amor y nos obliga a compartir una botella llena de sentimientos.
Después de un invierno malo, llega una nueva primavera, y con ella el amor y florecientes oportunidades de mercado.

De: Meritxell Falgueras

NONNO CICCO Y EL VINO (Cuento)


¿El señor querrá una copa más de vino?- el camarero preguntó atónito al ver que me salía de la boca la voz del recuerdo….

-“El día que rechazaré un vaso de vino será porque estoy a punto de morir”-

La frase de mi abuelo, el nonno Cicco, era un eco que alimentaba mis actos. La había oído siempre de sus labios cuando mi abuela le preguntaba, de forma retórica, si quería acabarse la botella. El recuerdo me obligó a decir que sí a esa copa de vino. A esa copa, y a las siguientes…

- Perdone, ¿seguirá con el vino tinto para los postres?

Debido a mi trabajo se suponía que tendría que saber que para los postres hay una variedad increíble de diferentes clases de vinos con que maridarlos, para que comida y bebida puedan acabar de definirse y brillar en la boca del comensal. Pero en mi intimidad, seguía combinando el vino tinto con todo. Tal vez porque desde pequeño, esa fue mi merienda. La parte más dulce de cada día… Y acabé refutando el último plato de la cena pero acepte esa última copa de vino tinto. Sería la última tomada con inconsciencia, de forma mimética, como lo había visto en casa del padre de mi padre.
Nonno Cicco, Francesco pero con el diminutivo italiano, había llegado al Priorato huyendo del fascismo de la época de entreguerras, para encontrarse con otro dictador con su mismo nombre. Por suerte, el vino catalán era tan bueno como el de su pueblo, al Sur de Nápoles. Y así pudo continuar haciendo lo único que sabía hacer: beber y vender vino. Su familia se dedicaba a vendimiar las tierras de un de esos hombres que fueron nobles antes de la República y el des de chico, las iba a vender por el pueblo. Algo no muy diferente a mi trabajo de comercial de vinos.
El nonno Cicco, decidió escapar de la pobreza de las malas cosechas y venir a España. Creía que aquí las mujeres tenían perfume de barrica nueva y sabían a vendimia fresca pero al final prefirió la madurez y la robustez de los vinos de la región. Se casó con mi abuela.
Su familia tenía los mejores viñedos de Falset y organizó sus montañas en terrazas.
Los veranos mis padres seguían trabajando en Barcelona y yo me iba a hacer compañía al abuelo, ya viudo, en aquellas montañas de Tarragona.
Nonno Cicco no sabía cocinar, de eso siempre se había encargado la abuela. Siempre tomábamos “pà amb tomàquet”, con algún embutido y un buen vino de Capçanes.
A veces, Nonno Cicco bebía tanto que se le acababa el buen vino de la cooperativa y cogía aquel vino suyo, de viñedos no podados y provenientes de una barrica centenaria, de la cual sólo salía mosto fermentado de poca graduación y avinagrado. Entonces, el viejo me sonreía y me decía: “que no te las den con queso”.
Por nuestras tierras siempre había oído este dicho popular. Nono Cicco, me contó que en sus partes el vino malo acompañado con el “finocchio” (hinojo) entra mejor.
En italiano el verbo “infinocchiare” significa, de manera popular, “engañar”.
Después al dedicarme a comercializar el vino entendí como me podía servir aquella receta para aumentar mis ventas aunque no fuera una buena cosecha.
El maridaje con el queso ayudaría a recompensar esos vinos con ácido láctico marcado y ayudar a hacer más suaves aquellos que aún no habían hecho la fermentación maloláctica.
No es que mintiese sobre las cualidades del vino pero es verdad que no confiaba en poderlos explicar y siempre acababa por marinarlos con hinojo.
Tantas fueron las cosas aprendidas en la niñez en esa casa “tarragonina” que tenía terrazas de viñedos por jardín me ayudaron en el futuro, cuando la pizarra de la tierra dejó de ser un juego para ser un negocio.
Pero lo que más me gustaba era la receta estrella del menú de mi abuelo: nuestra merienda secreta.
Tanto yo por ser menor de edad, como él por tener tendencia a la diabetes no podíamos tomar ese rico manjar. Aún así, él continuaba preparándomelo y yo comiéndolo.
Creía que era un rito emocionante porque estaba prohibido. Después he entendido que principalmente lo hacíamos porque era lo que nos unía.
Tiempo más tarde fué lo que nos separó.
Nuestro secreto era mojar el pan duro en vino tinto y ponerle azúcar encima para combinarlo con un vasito de vino rancio de Falset. Con el dulzor de la oxidación me aficione a tener el post-gusto en boca del cáliz de la gastronomía. Ese pan de cada día teñido de color rubí y convertido en dulce. Esta receta es fácil, simple y vulgar pero es muy difícil acertar las dosis. Estas se conocen probando, equivocándose y degustando.
Hubo un período en que no deguste la vida y esta se me iba tragando la voluntad. Bebía como el Nono Cicco, sin importarme el que, pero sin dejar de hacerlo.
Nono Cicco había brindado con la muerte el día que rechazo esa última copa de vino.
Vino proviene del latín “vis” (fuerza vital) y tal vez es esa fuerza de vida que produce el misterio de la fermentación y convierte el azúcar en alcohol.
Demasiado azúcar en sangre mató a mi abuelo. El alcohol casi me mata a mí.
Confundí las catas en barras de bar donde olvidar mis raíces. Y me echaron del único trabajo que podía hacer, vender vinos. Aunque poco sabía de ellos, no intenté entenderlos, eran simples mercancías…¡bastante tenía con entenderme a mí!
Y yo acabé malentendiéndolo todo y sin esforzarme en comprender la vida, me la quería beber… Y bebí hasta que la vida no me impuso un marcado “stop”.
Cuando me despidieron por conducir ebrio el coche de la empresa y me enfadé mucho. Me enfadé con el mundo y conmigo mismo, porque me habían pillado.
Sólo después de malas vendimias seguidas de mejores añadas, entendería que soplar delante de los policías me había salvado la vida. Pagué la multa, dormí la mona, hice los papeles del INEM y me escapé a Burdeos. Esperé encontrar allí, los paisajes de mi infancia y una formación para mi futuro.
Empecé a amar el vino el día que supe decir “no” a esa última copa.
Aprendí que no era mi abuelo, y que no moriría si me negaba a los caprichos de una adicción. Aprendí que con ese “no” daba cabida a la vida y mi vida se transformó.
Dejé de beber mucho y empecé a beber bueno.
Dejé de comercializar vino para aprender a amarlo.
Estudiar su composición, sus posibilidades, clases y lugares me sirvió para querer catar tantos tipos de bebidas sin necesidad de tragarme su alcohol.
Gracias a ello me convertí en un gran sommelier en París y ahora vuelvo a casa, siendo mejor persona y teniendo mejor salud. Tal vez sea como los vinos y gano con la edad, porque soy de buen roble, una vez me ha podado la vida y me ha hecho brotar.
A las malas añadas les siguen mejores vendimias y siempre se puede mejorar en el laboratorio lo que nos regala la naturaleza….
Aunque el buen vino destaca ya en sus raíces, lo confirma en su crecimiento y aún sufriendo un estrés hídrico supera las dificultades climatológicas dando pocos granos pero cargados de cualidades organolépticas.
Al ser un viñedo joven tardé en sembrar buen abono pero al estar en la tierra adapta pude por fin florecer en primavera y matar los parásitos que querían dañar mis frutos. Eso y mucho más intento transmitir con la descripción de una copa de vino, porque cuando la compañía es buena, este néctar se tomado con un trozo de pan y azúcar deviene una pócima mágica. Pero como toda magia según con que fin se utilice puede ser maravillosa o un encantamiento que nos hace perder el sentido de la realidad.
Como profesor de cultura del vino en Barcelona explico a mis alumnos que el vino no es una bebida cualquiera. No está para saciar la sed o para drogarse. Y el vino es un alimento, ya lo era en la Edad Media donde se tomaba más que el agua por temor a que ésta estuviera contaminada y para dar las proteínas necesarias para las fatigosos días de trabajo en el campo.
Por eso no me avergüenzo en proclamar una receta simple a base de vino, porque para los de mi oficio es igual de prestigioso saber interpretar una copa que un plato. Todo es cuestión de sensibilidad y de querer transmitir.
Cocineros, profesionales de la hostelería y sommeliers estamos casados con el placer hedonístico de hacer de un acto reflejo, como es comer o beber, todo un arte.
El vino tiene un papel simbólico en las sociedades, desde la Grecia Arcaica hasta llegar a ser sangre divina en nuestra tradición judeo-cristiana. Así pues, cuando brindemos con el vino tenemos que volvernos más divinos, no debe ser para justificar una actitud diabólica.
Así me despido delante de mi curso de primero de sumiller y celebramos mi clasificación para el Mundial 2007 en Barcelona. No sé si podré ser el mejor sumiller del mundo, pero junto a mi pan bañado con vino tinto y azúcar, seguro que todo pasará mejor.
Aún así sé que el dulzor de la vida no está en el paladar.
Aunque el pan duro de nuestra realidad se pueda emblandecer con el alcohol del olvido, no hay nada mejor que conocer la mesura de la experiencia para crear la esencia del éxito de cada bocado.
Sin sumergirme en el vino rancio la fuerza vital está en mi espíritu y no depende de un último sorbo. Pero no por eso la receta de mi Nono Cicco deja de ser, aún el paso de las añadas, un reflejo de la cultura de los paisajes de viñas y un clásico de los amantes de la tradición vinícola del mediterráneo.
La uva deja de ser una deliciosa fruta en la naturaleza para ser la exquisita bebida transformada por las manos del hombre. Junto al pan, símbolo de la tradición y la fuerza del azúcar…¡”ecco qui” la receta!.
Y mientras el abuelo Cicco brinda con la muerte con su vaso de vino, yo degusto la vida con mi copa.
¡A la salud!


Fuente: Meritxell Falgueras Febrer.
EDITADO EN “CUADERNOS EL FOGON” EDITORIAL ZENDRERA

3 de mayo de 2009

Otro plato de "Sopa de pollo para el alma"


"Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos al día para mantenimiento, y doce abrazos al día para crecer".
Virginia Satir




1. Recibirás un cuerpo
Puede ser que te guste o que lo odies, pero será tuyo durante todo el tiempo que pases aquí.

2. Aprenderás lecciones
Estás anotado a tiempo completo en una escuela informal que se llama vida. Cada día que pases en ella tendrás oportunidad de aprender lecciones. Puede ser que las lecciones te gusten como que te parezca que no vienen al caso o que son estúpidas.

3. No hay errores, sólo lecciones
El crecimiento es un proceso de ensayo y error: la experimentación. Los experimentos fallidos son parte del proceso en igual medida que los que, en última instancia, funcionan.

4. Una lección se repite hasta que está aprendida
Cada lección se te presentará en diversas formas hasta que la hayas aprendido. Cuando eso suceda podrás pasar a la lección siguiente.

5. El aprendizaje no tiene fin
No hay en la vida ninguna parte que no contenga lecciones. Si estás vivo, aún te quedan lecciones que aprender.

6. «Allí» no es mejor que «aquí»
Cuando tu «allí» se ha convertido en un «aquí», simplemente habrás obtenido otro «allí» que te parecerá nuevamente mejor que «aquí».

7. Los demás no son más que espejos que te reflejan
No puedes amar ni odiar nada de otra persona a menos que refleje algo que tú amas u odias en ti mismo.

8. Lo que hagas de tu vida es cosa tuya
Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas, lo que hagas con ellos es cosa tuya. La elección es tuya.

9. Tus respuestas están dentro de ti
Las respuestas a las cuestiones de la vida están dentro de ti. Sólo tienes que mirar, escuchar y confiar.

10. Te olvidarás de todo esto

11. Puedes recordarlo siempre que quieras

Anónimo


Fuente: Sopa de Pollo para el Alma
Jack Canfield and Mark Victor Hansen

Para empezar un lunes distinto


Para empezar un lunes distinto les dejo unos links interesantes y unos fragmentos de "El Secreto" de Rhonda Byrne.

DR. JOE VITALE
Los pensamientos envían una señal magnética que está atrayendo hacia ti una señal paralela.


«El pensamiento o actitud mental
predominante son el imán, y la ley es
que lo semejante atrae a lo semejante,
por consiguiente, la actitud mental atraerá
invariablemente aquellas condiciones que
se correspondan a su naturaleza.»
Charles Haanel (1866-1949)

Los pensamientos son magnéticos y tienen una frecuencia. Cuando piensas, esos pensamientos son enviaros al Universo y atraen magnéticamente todas las cosas semejantes que están en la misma frecuencia. Todo lo que se envía vuelve a su origen y ese origen eres Tú.
Míralo de este modo: todos sabemos que una torre de transmisión de televisión emite sus señales a través de una frecuencia, que se transforma en imágenes en nuestro televisor. La mayoría de las personas no acabamos de entender cómo funciona, pero sabemos que
cada canal tiene una frecuencia y cuando la sintonizamos vemos las imágenes. Elegimos la frecuencia seleccionando un canal y luego recibimos las imágenes que están siendo retransmitidas por el mismo. Si queremos ver otras imágenes, cambiamos de canal y
sintonizamos con otra frecuencia.
Eres una torre de transmisión humana y eres más potente que ninguna torre de transmisión que exista sobre la tierra. Eres la torre de transmisión más potente del Universo. Lo que transmites crea tu vida y crea el planeta. La frecuencia que transmites atraviesa ciudades, países e incluso el planeta. Reverbera por todo el Universo.
¡Y estás transmitiendo esa frecuencia con tus pensamientos!
Las imágenes que recibes de la transmisión de tus pensamientos no se proyectan en la pantalla del televisor de tu sala de estar, ¡son las imágenes de tu vida! Tus pensamientos crean la frecuencia, atraen cosas semejantes a esa frecuencia y luego te las devuelven en forma de las imágenes de tu vida. Si quieres cambiar algo, cambia de canal y de frecuencia, cambiando de pensamientos.

«Las vibraciones de las fuerzas mentales son las mejores
y por lo tanto las más potentes de la existencia».
Charles Haanel


TEST DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

TEST DEL HUEVO (para descubrir como acutamos en nuestras relaciones sentimentales)
http://www.psicolink.com/grieta/testodromo/testhuevo/huevo.asp

Un sendero marcado por el Dr. Néstor Almagro


El viernes 1 de Enero, estuve como varios viernes, en el programa de Lila Levinson (una de nuestras BACAS) en Radio Libertador (Agenden: todos los viernes de 15 a 17 hs.).

Al llegar estaban pasando un reportaje a un Médico sobre la gripe porcina... muy interesante y bien enfocado. Unos músicos jóvenes convocando a un recital le siguieron.

Luego tuve el agrado de conocer a un ser especial, el Dr. Néstor Almagro, médico naturista y escritor.
Escucharlo fue un placer que comparto con ustedes dándoles su información.
Es de esas personas que al pasar de alguna forma por nuestras vidas nos dejan riqueza espiritual y nos ayudan a alivianar nuestras cargas emocionales.
Les paso los títulos de sus libros y algunas de sus visiones del mundo actual. Es un Iluminado y lo tenemos en Mendoza.
Obvio que tengo sus datos para más adelante invitarlo a compartir una buena charla con las BACAS y unos buenos vinos.



Breve reseña...

Hoy estamos viviendo un instante crucial en la Historia de la Humanidad, donde las fuerzas del
Inconsciente preponderan sobre el Consciente, y nuestras almas han elegido ser protagonistas de este tiempo de cambio.
Si bien no podemos impedir los sucesos que han trascendido y que acontecen a cada instante, es importante comprender que es un tiempo de preponderancia de caos, que en su accionar preanuncia un período de transformaciones estables, armónicas, con preponderancia del orden sobre el caos. Donde el despertar de la conciencia individual, colectiva, humanitaria, planetaria y cósmica será fundamental.
Por lo tanto, es importante que cada uno y de la manera que considere conveniente, se convierta en un obrero de la Paz.
Recordando para ello las palabras de Vivekananda: La Vida es Práctica.
Dios es Uno y es Amor
Allí debemos encontrarnos más allá de toda separatividad. La muerte y la vida interactúan en la
eternidad del alma. A propósito J. Krishnamurti decía: ATENTO PARA ESTAR DESPIERTO.
Darse Cuenta de lo que sucede a cada instante. No separar afuera, de adentro, para poder ver la
realidad en forma ampliada, entendiendo que lo que está sucediendo en el Mundo, también está
sucediendo en nuestro interior a cada instante, de ahí que la crisis a veces se torna inevitable. Esto es debido a que toda separación es ilusoria. Morir y renacer, a la Luz de la conciencia expandida es la clave.
Palabras del Dr. Néstor Almagro


Sus obras:
"EL MARTÍN FIERRO, Un sendero para el desarrollo interior"
(Dr. Néstor Almagro)
En este tiempo de crisis, donde el egoísmo pugna por prevalecer sobre la conciencia, he sentido el mandato interno de compartir con ustedes, este humilde aporte. José Hernández se anticipó proféticamente a la crisis que hoy vivimos, y nos dejó guardadas en clave, enseñanzas universales, para que pudiéramos salir airosos de esta prueba. Para ello nos sugirió -como él mismo lo hizo-, invocar antes de actuar. Esto nos permite entender otra gran enseñanza suya, el saber que SÓLO DE DIOS HAY AMPARO. Sabiendo que el egoísmo propio o ajeno, es siempre obstinado en defender su visión polar para luego perpetuar el conflicto. Hoy, estamos pariendo el Tiempo Nuevo, basado en la solidaridad y el amor.
Todos sabemos que la acumulación de poder al servicio del personalismo, está perimida. Y si mantenemos la calma, seremos lo suficientemente fuertes como para sobrellevar las pruebas venideras, las que no solamente afectarán a nuestro país, sino también al mundo entero.
Que Dios nos bendiga. Paz y Bien.

"Tiempo del Hombre Nuevo"
(Verónica Oyanart)

...
Propone silenciar nuestro ego, subordinar las pretensiones estériles del intelecto a la intuición y no dilapidar nuestras energías en pos de objetivos erróneos. Para así contrarrestar los resultados que padecemos socialmente debido a la educación preponderantemente racional y materialista que nos ha hecho competitivos y también represivos.Por otra parte, Almagro indaga en el diagnóstico fisiognómico, que revela lo que llevamos “escrito en el rostro” y explica quiénes somos y, mejor aún, quiénes podemos ser. Para esto se vale de un inestimable trabajo mancomunado con sus pacientes, con Marcelino Altamirano y los chicos de la Casita del Puente Afectivo.Analiza la triple segmentación del rostro en pensamiento, sentimiento y voluntad, y las características de los cuatro temperamentos: melancólico, sanguíneo, flemático y colérico, que se correlacionan con los elementos tierra, aire, agua y fuego respectivamente.
Asimismo, Néstor Almagro –también autor de El Martín Fierro, un sendero para el desarrollo interior– se refiere a la alimentación racional, la dietoterapia y otras terapias naturales que posibilitan la liberación de toxinas, la recuperación de los ritmos fisiológicos y la salud.El decanato pitagórico, el arte trascendente y sanador, la nueva ecología basada en el conocimiento de las leyes de la naturaleza, la práctica de la respiración consciente y de la visión ampliada, la interacción de los campos de energía de los cuerpos sutiles, el despertar de los centros internos –chakras, según los orientales– y de la conciencia, son sólo algunos de los temas que conforman esta propuesta singular y superadora que invita a que –mediante la participación del “Hombre Nuevo, precursor de nuevos paradigmas”– la marginación social pueda ser transformada en integración, y la degradación psicológica que vivimos, en desarrollo armónico.

Fuentes:
Verónica Oyanart (Diario Uno)
Reikiarcoiris.org

1 de mayo de 2009

1 de Mayo - Día del Trabajador/a


Quédate ante la puerta si quieres que te la abran.
No dejes el camino si quieres que te guíen.
Nada está nunca cerrado sino a tus propios ojos.
Farid al-din Attar
Cuando logramos que nuestros sueños se cumplan a través de nuestro trabajo nos sentimos dichosas, plenas y vencedoras.
Todos los días tenemos la posibilidad de sentirnos exitosas. Pero sabemos que lleva "trabajo".
Porque no nos quiten
esa fuerza,
ese amor,
esa voluntad,
esa paciencia,
esa adrenalina,
esa perseverancia,
esa tenacidad,
esa sabiduría,
esa seducción
que volcamos en nuestro trabajo, levanto mi copa de vino y brindo por el día en que simbólicamente se recuerda y conmemora "nuestro trabajo" y el de todos.
Felicidades!!!!
Claudia en nombre de Baca`s Club