12 de enero de 2011

Copa de Cabernet en mano: MUJERES Y BOTELLAS


Cuatro mujeres, cuatro copas de vino, cuatro secretos. Marta organiza un vino-encuentro en su casa. En realidad, es la misma reunión que periódicamente junta a estas amigas que rondan los 40, pero Marta está decidida a cambiarle el nombre y a que todas lo hagan. Es un vino-encuentro, no una cena. Entonces, el vino funciona como desinhibidor, como tácita invitación a hablar sin filtro de cosas que quizá no salen a la luz tan fácilmente. Así, con la excusa de estar chispeantes, Marta, su hermana Ana, Judith y Juana se entreveran en vericuetos al principio divertidos y livianos para luego ahondar en otros territorios más privados, tan privados que no habían estado al alcance de las demás.

Más o menos por ahí se encarrila Mujeres y botellas , la comedia que desde el miércoles protagonizarán Carolina Papaleo, Millie Stegmann, Mirta Wons y Mónica Navarro (la autora del texto), con la dirección de Carlos Evaristo, en el porteño Tabarís.
Judith es a quien más fácil se le suelta la lengua. El personaje que compone Millie Stegmann habla y habla y habla. El decir a borbotones la ayuda a no pensar demasiado, a no mirar mucho para adentro, y sí le sirve para opinar sobre todo lo que la rodea. "Judith es hija y nieta de dueños de una cadena de supermercados; es la que cumplió con los mandatos familiares. Proyecta en las otras lo que a ella le gustaría vivir y todavía no vivió o no se animó", cuenta Stegmann sobre su personaje, un poco despistado, romántico y naif.
La contracara bien podría ser el rol que se pone en el cuerpo la talentosa Mirta Wons, precisamente Marta -la anfitriona de la reunión- que es una jueza de la Nación que está atravesando una crisis personal importante, luego de su separación. "Está tan chapa esta mujer que es difícil imaginarla como jueza; pero bueno, puede pasar", dice Wons, muerta de risa. Y es lo más suave que dice, ya que se refiere así a su personaje: "Una flor de estúpida que vive la vida de manera muy bipolar; se hace la víctima y de víctima no tiene nada".
Marta es hermana de Ana -el personaje de Carolina Papaleo-, con quien mantiene una relación que tiene tanto ribetes amorosos como también competitivos, celosos, posesivos? "En realidad, en este encuentro, no pasa otra cosa que lo que sucede cuando cuatro amigas se juntan a charlar, sólo que acá se hace foco en eso que estas cuatro mujeres ocultan, quizá sin ánimo de lastimar a las otras -por no decir una verdad-, sino porque es algo que ya quedó en el pasado, en la historia de esas vidas, de épocas en que quizá ni siquiera se conocían. Y Ana, mi personaje, respeta eso; de hecho es la menos enroscada de las cuatro. Va de frente; no caretea", explica Papaleo, en un parate de su "twitteo" permanente. ("¡No deja de hacerlo nunca! ¿Te molesta que nosotras hagamos la nota?", le pregunta Wons, mitad en broma, mitad en serio).
La cuarta mujer es Juana en la ficción y Mónica Navarro en la realidad; la propia autora del texto y quien generó el proyecto al acercárselo a su maestro de actuación, Carlos Evaristo, ahora el director. "No estaba previsto desde un comienzo que yo actuara, pero Carlos me lo sugirió y me animé. Juana es la que tiene el perfil más bajo de todas, pero no es menos sencilla. Es ambiciosa, interesada y está en pareja con un señor mucho más grande que ella, que es sumamente rico", cuenta Navarro, y no dice más para no revelar eso que motivará el conflicto, en clave de comedia, en escena.
Más allá de algún cruce entre Mirta y Carolina en la novela Amor en custodia ; entre Millie y Mirta en Son amores ; o uno incomprobable entre Carolina y Millie (ninguna de las dos lo recordaba con precisión, pero les sonaba), las cuatro actrices de Mujeres y botellas nunca se habían encontrado en un proyecto que las tuviera a la par, y el resultado -por lo que cuentan- está a la altura de la comedia que quieren narrar. "Los ensayos están siendo sumamente divertidos. A decir verdad, entramos en zonas de despatarre (me encanta esa palabra) muy bizarras", concluye Wons, que se convierte con facilidad en el centro de la charla y de las anécdotas. Y juran que todo esto sucede sin haber tomado una sola copa de vino. Habrá que ver qué pasa cuando lo hagan.


# Mujeres y botellas #
En el Tabarís, Corrientes 829 - Capital Federal
Miércoles y jueves, a las 21, viernes y sábados, a las 21.30 y domingos, a las 20.


Fuente: La Nación