DIA UNO: Jueves
… si al final abrazarse al dolor no nos deja brillar…
Sí, es así.
Seguir atados al pasado o fechas no ayuda a continuar nuestras vidas.
A progresar, a proyectar mejores momentos.
Tomo las equivocaciones como experiencias y como enseñanzas que suman a mi vida.
No todo es malo. Por algo pasa, por algo se complican las cosas.
Durante el viaje (unos 1.400 km. de ruta) comentamos sobre las actitudes que generalmente tomamos por los designios de nuestros astros.
Nuestro signo zodiacal nos avala virtudes y defectos.
Y así pudimos leer pasajes del libro de Mabel Iam, “Las zonas erróneas de los signos”. Antes de partir me pareció importante preparar el terreno.
No soy Psicóloga pero sí conocedora de las personas que me rodean.
Quise alivianar la carga que de alguna manera “me olía” o veía venir.
No es común llevar un libro para acompañar y leer en un viaje tan largo, pero les recomiendo la experiencia.
Un libro puede hacer maravillas si se cuenta con él en momentos de crisis. Es un fiel compañero que puede ayudarnos a no pensar estupideces.
Hace nuestros pensamientos constructivos.
Los comentarios que iban naciendo a partir de los escritos eran humorísticos, penosos, verdaderos y expresivos.
Obviamente la música no faltó.
Reconozco que no era la indicada en algunos casos, pero no hubo tiempo de hacer de disk jockey y armar algo específico.
Fuimos acompañadas por Lionel Richie, Alexander Pires, Abel Pintos, Andrés Calamaro cantando tangos, Luis Miguel, Marco Antonio Solís, Barry White, Alberto Plaza, Alejandro Fernández, salsa uruguaya entre otros…
Sí, debo reconocerlo. En la música romántica elegida me la mandé!! (como dicen los chicos de hoy) pero la idea era escuchar y de paso cantar.
En los viajes saben los que me conocen que me gusta cantar… total… nadie me escucha…
Algunos de mis secretos para no volverme tan loca o bajar presiones es leer y el otro cantar…
Quise compartirlo con mi amiga.
Recomendable: es buena terapia alternativa para descargar tensiones.
… otra vez me equivoqué
Otra vez te abandoné…
Ya contábamos con mate, música y buena charla.
A cada km. no tenía idea en qué iba a poder ayudar. Qué papel me tocaría en esta ruptura.
Por eso también me ayudó ir preguntando sobre el tema.
Y como decía el libro tanto mi amiga como su pareja no eran personas de fácil adaptación.
Decía que cada uno tenía su carácter, que los dos querían ser los vencedores.
Pero ya tan cerca del tema los dos están equivocados.
Los silencios a veces hacen daño igual que las palabras más crueles.
No es positivo ser el “abandonado” o dejado. Pero las cosas son de a dos.
Y el deterioro o alejamiento se da con el tiempo.
Que uno tome la decisión de hacer frente a terminar una relación no lo hace el que abandona al otro. El inconsciente hace que estemos al tanto del tema, pero negamos que las cosas no andan bien. Es más fácil. Pensar en que ocurra un milagro y todo se arregle es una forma usual de actuar.
Hablamos justo en el viaje sobre esto.
Al no hablar en casa de nuestros problemas lo hacemos con desconocidos por Internet o en el trabajo o en la vida… o en donde encontremos un buen par de orejas que sólo escuchen.
Total? Los de afuera son de palo…
De palo? Sí mientras no nos demos cuenta lo son. Luego forman parte de nuestra vida. Porque nos conocen en los sentimientos a veces más íntimos.
Claudia Corin para Bacas Club
