26 de mayo de 2011

NADA ES PARA SIEMPRE 3: digno de Corin Tellado



DIA DOS: Viernes


El azar nos permite cambiar nuestro incierto destino.
El temor que nos puede vencer sin mirar más allá…

Y pensar que vemos novelas en la tele como algo tan alejado a nuestra realidad.
Esto fue un resumen de lo vivido. Y fue real.
No soy precisamente Corin Tellado ni quiero serlo.
Traté de alguna forma serle útil a mi amiga y ahora comparto la experiencia vivida para así ordenar mis sentimientos sobre estos temas.
A cada raro pedíamos deseos, dejábamos al aire nuestros sueños, nuestros planes para lograr ser felices.
Y se que se cumplirán.
Fue bueno ponerse en automático y seguirla en sus planes.
Generalmente una se encierra en el “no se puede”, no es mi caso, pero en esos momentos las cartas estaban todas en contra.
Feriado en Argentina y con horarios precisos en Uruguay para realizar los trámites.
La consigna era terminar de mudar sus cosas ese fin de semana hacia Argentina.
Es raro pero ella me recordó luego de leer algunos párrafos de esta historia que llovía y mucho.
Me dejé llevar a su forma de esperar que las cosas salgan o salgan.
Me costó, y saben quienes me conocen que suelo razonar y repensar todo, y aunque arremeto no dejo nada librado al azar.
Me cuesta pensar que de alguna forma las cosas se arreglan o se arreglan…
Pero bueno, fue una experiencia distinta.  Dejé que todo fluyera.
Y saben una cosa?.  Fluyó.
Increíble pero fui acompañante y a la vez aprendiz de otras formas de actuar en la vida.
Volviendo al tema… llovía muchooo, mucho…
Y hablar de aromas que recordaré toda mi vida ya que son irrepetibles: humedad, olores a ropa mojada, a hojas a punto de la podredumbre, a animales a la intemperie.
Digamos que esos olores pasaron a darnos fuerzas de salir urgente de ese territorio que ya era ajeno para mi amiga y siempre lo fue para mí.

Una mañana de trámites que se fueron dando gracias a la buena voluntad de la gente.
Gente que eligió ayudar para que mi amiga pudiera irse tranquila con sus cosas.
Este viernes nos movilizó lo material.  El traslado de las cosas.  No hubo tiempo para nostalgia ni lágrimas.
El cielo seguía llorando por todos.
Generalmente nos pasa que cuando acudimos a la policía por trámites se alargan los tiempos.  Nosotras no lo teníamos y Dios quiso que todos colaboraran para terminar bien el viaje.
Viaje desde Salto a Concordia y de Concordia a Salto… no se, ya perdí la cuenta de cada pasada por la aduana para llenar papeles, armar los bultos para mudar…
Era automático.
Ni siquiera nos veían como figurita repetida.  Pasa tanta gente todos los días.
Fue raro no ser conocida o que no me recuerden en cada pasada.
Gente dando su tiempo para que mi amiga terminara todos los trámites ese fin de semana.
Y llegamos a la parte en que en Concordia, Argentina debíamos pedir un permiso a la policía para el paso de los muebles.
Alguien piensa que se pudo hacer un día feriado?
Mal pensados todos!!!  SE PUDO HACER.
Síiiiiii… yo no me permitía pensar pero una vez en casa lo pensé.
Si llevamos esta experiencia a lo celestial: Dios no nos quería ya en Uruguay.  Eran muchas las señales que nos teníamos que ir ese fin de semana.
Hasta el momento en que con todos los papeles firmados, sellados, fotocopiados y recontra legalizados debían ser presentados en la Aduana Portuaria uruguaya.
En resumen:
Hora de cierre de atención al público: 18 hs.
Nuestra hora de llegada: 18 hs.
Piensan que nos atendieron?  No? Mal lo de ustedes… NOS ATENDIERON.
Ya estaban partiendo y se quedaron una hora más hasta terminar los trámites necesarios para partir con las cosas hacia Argentina.
Una atención soñada.  Sí, esa es la palabra: era un sueño.
Sin entrar en detalles, atravesamos una plaza corriendo para llegar a tiempo, ni les digo de la cantidad de escalones que debimos subir en segundos para llegar a las 18…
Sufrimos al ver que sus caras eran las de no atendernos… pero lo hicieron.
A lo mejor porque ya eran conocedores de la historia de mi amiga.
Una forma de lograr concluir cada trámite era el dar un pantallazo de que necesitaba irse ese fin de semana.
Ya no debía sufrir más.
Obviamente el señor que nos atendió fue premiado con un puro que llevaba para fumarlo ni bien terminara este viaje y un super postre uruguayo: chajá.
Y realmente necesitábamos dar las gracias en especie para que nunca se olviden que les agradecimos mucho ese gesto.

Y los muebles?  Seguían en el mismo lugar hasta el día siguiente.
Terminada esa jornada estábamos húmedas, con frío y cansancio.
Nos reímos mucho esa noche contando las peripecias vividas ese día.

Soñaba con darme un premio. Me lo merecía.
Ayudé en los trámites, calladita y predispuesta y sin comentarios.
En un lugar extraño y con gente que no conocía mi pedido fue de algo rico: una cerveza (con marca y todo: Patricia) y un postre que se realiza con mucho dulce de leche: chajá.  Al no ser amante de los dulces, esa noche necesitaba endulzar esos momentos.
Fue mi manera de canalizar toda la adrenalina y pesar que llevábamos en pocas horas.
Luego de la recompensa nos fuimos a descansar.
Caímos rendidas y ya tomamos cada minuto de descanso porque se venía otro día ajetreado y con sorpresas se los aseguro.
Pero mi automático no me daba opciones de programar el mañana.

Claudia Corin para Baca´s Club