29 de marzo de 2011

Nada es para siempre...

 
Sin querer, te lastimé.
Sin querer,
te abandoné.
Sólo sé que yo no sé,
cuidarte de mi amor.
Necesito tu perdón,
necesito verte hoy.
Sólo sé que yo no sé,
cuidarte de mi amor.
Si al final, siempre el tiempo se va,
donde caen los días.
Si al final,
abrazarse al dolor,
no nos deja brillar.
Dime que será,
qué será de los dos
cuando pase la vida?
Algo ocurrirá,
tengo una sensación,
una carta guardadda,
un buen signo del sol.
Nada es para siempre,
nada es para siempre.
No me digas mi amor,
que te falta valor,
porque nada es para siempre.
Si pudieramos hablar,
si pudieramos dejarlo.
Vos sabés que yo no sé,
cuidarte de mi amor.
Otra vez me equivoqué,
otra vez te abandoné.
Vos sabés que yo no sé,
cuidarte de mi amor.
El azar nos permite cambiar
nuestro incierto destino.
El temor que nos puede vencer
sin mirar más allá.
Yo creo que al final,
nunca sé dónde voy,
pero sigo un camino.
Algo ocurrirá, tengo la sensación,
una carta marcada,
un buen signo del sol.
Nada es para siempre,
nada es para siempre,
no me digas mi amor,
que te falta valor, porque nada es para siempre.
Nada es para siempre
mada es para siempre,
Si tu risa escapó,
si no escuchas mi voz.
Sabés, nada es para siempre...
Todo vuelve a mí,
una vez más.
Todo vuelve a mí, una vez más...
Una vez más, me aliviarás, me aliviarás...
Todo vuelve a mí una vez más,
todo vuelve a mí, una vez más...
Tan cerca de mí, un vez más...
 
Fabiana Cantilo 
 
 

Si de gustos hablamos hay para todos!!


La lengua sólo es capaz de percibir cuatro sabores básicos: el dulce, en la punta; el ácido, en los lados; el salado (un sabor poco habitual en el vino), en medio de ambos, y el amargo, en la parte posterior.
Al girar el vino en la boca e impregnar con él toda la lengua, se facilita la percepción y apreciación de todos los aspectos y sabores que éste posea.


Dulzor: el vino obtiene su dulzor del azúcar de la uva que queda sin fermentar (denominado azúcar residual). Los vinos de postre (como el Sauternes) y los generosos (como el Madeira) presentan niveles muy altos de azúcar sin fermentar (puede llegar a algunas decenas de gramos por litro). En cambio, en un vino seco, los azúcares están por debajo de los 2 gramos por litro.

Acidez: las sustancias de sabor ácido provienen en parte de la uva, y en parte, de procesos químicos y microbiológicos. Estas sustancias confieren al vino sabor, frescura y vivacidad. Si están presentes en una proporción excesiva, el vino resulta agrio, áspero, duro; si por el contrario, no son suficientes, el vino resulta insípido y plano. La fuerte acidez de un vino es la responsable de que éste tenga un color más vivo y brillante. Aunque la acidez no disminuye con el tiempo, los vinos van poco a poco puliéndose y redondeándose, adquiriendo una mayor suavidad.


Persistencia: el sabor de un vino sencillo no tarda mucho en desaparecer de la boca una vez que se ha tragado, mientras que el gusto de un buen vino suele, por el contrario, permanecer durante bastante más tiempo.
Si queremos que el vino resulte armonioso en su conjunto, es fundamental que exista un equilibrio entre todos sus componentes. El tanino y la acidez han de hallarse en perfecto equilibrio con su dulzor y carácter frutal. Un vino que no tenga nada más que dulzor y notas frutales resultará flojo e insulso. Uno que sea, por el contrario, pura acidez y tanino, será considerado como un vino “áspero” y “duro”.

Cuerpo: este término hace referencia a la impresión de peso o corpulencia que un vino deja en la boca, y está íntimamente ligado al grado de alcohol del vino.

Tanino: a grandes rasgos, los taninos son un grupo de compuestos derivados de los hollejos (pieles), y pepitas (sobre todo de las uvas tintas). Cuando se degusta un vino, es posible detectar el tanino por la sensación de astringencia (resequedad) que deja en la boca. Una de las ventajas de someter los vinos a un periodo de envejecimiento es la pérdida de agresividad de la carga tánica, logrando una impresión más suave y pulida en boca.


Fuente: Diario de Morelos

8 de marzo de 2011

8 de Marzo - Día Internacional de la Mujer

Homenaje


La primera mujer, esa que se dejó tentar por lo prohibido… La desnudez representa a los que trascienden lo humano para evolucionar hacia un ser espiritual superior. 
Los pechos al aire no recuerda la primitiva Venus que amamanta y simboliza la fertilidad ...de estas tierras. 
La manzana: “el fruto prohibido” como alguna vez estaban prohibidos los derechos básicos de los trabajadores, como estaba prohibido el derecho al voto femenino, el derecho a la educación y a todos los beneficios sociales básicos que los argentinos merecemos por el simple hecho de habitar este suelo. 
Envuelta y cobijada con nuestra Bandera, símbolo del Pueblo Argentino, nuestras leyes que deben protegernos. 
El fondo, con tonos rojos como esa sangre derramada por tantos hermanos a lo largo de estos 200 años desde la “Gesta Libertadora” hasta la parte más oscura de nuestra historia: “la última dictadura militar”. 
La división de planos, con diversas líneas que se cruzan entre sí, como nuestras ideas; que a pesar de ser distintas en el aspecto político, nos unen cuando el fin es: tratar de lograr un País Mejor. 

PEQUEÑO HOMENAJE A LAS MUJERES, PUBLICAS Y ANONIMAS QUE CONSTRUYEN CADA DIA ESTA NACION.

Israel Pérez Hugas