12 de abril de 2011

Los poderes mágicos del Vino


Los poderes mágicos del vino
José del Moral de la Vega

Corría la década de los cincuenta cuando el doctor Fleming, descubridor de la penicilina, fue invitado por un grupo de toreros a visitar Andalucía. 
Cuentan que entre los lugares a los que fue llevado estaba Jerez y sus bodegas. En una de ellas se le sirvió un magnífico fino y, una vez que lo hubo probado, los anfitriones, orgullosos de sus caldos, le requirieron su opinión, a lo cual el científico contestó: 
- Es evidente que la penicilina cura a los enfermos, pero este vino resucita a los muertos.

Hace poco la revista médica Neurológica publicaba la noticia de que los bebedores habituales de vino tienen menos riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer que los abstemios. Muy poco antes las universidades de Illinois, Complutense y Stellenbosch habían asombrado a la comunidad científica al descubrir que el vino contiene unas sustancias (resveratrol, quercitina, catequina y epicatequina) protectoras contra el cáncer. 
Por otra parte el profesor Saint Lager, en unos exhaustivos estudios realizados en Francia sobre bebedores de cerveza, vino y licores ha podido concluir que en ese país se puede atribuir al vino la escasa mortalidad debida a problemas coronarios. 
Noticia que confirma la ya publicadas por los profesores Grande Covián y Van Velden: «los individuos que consumen entre uno y cuatro vasos de vino al día viven más años que aquellos otros que no beben ninguna copa».

Vienen estas opiniones a alegrar el ánimo de todos aquellos que disfrutamos con un buen vaso de vino, y a los cuales la OMS (Organización Mundial de la Salud) nos había acongojado al desaconsejarnos, «por su peligrosidad para la salud», la más mínima libación; ni tan siquiera una copa comiendo. 
Es evidente que con el vino ha pasado lo que ya ocurriera con los garbanzos, las sardinas, el aceite de oliva; y es que algunos científicos pretenden que millones de consumidores de un determinado producto, durante miles de años, deberían tener menor certeza en la bondad de su alimento que un experimento publicado en un Journal cualquiera. 
Al final la ciencia termina siempre por desvelar las razones del conocimiento empírico, y en el caso que nos ocupa se está demostrando, día a día, lo excelente del vino tomado con moderación.
Pero hay en todo esto algo difícil de entender. ¿Cómo es posible que el pueblo sencillo conociese ya, hace miles de años, el poder salutífero del vino que ahora se descubre en complicados laboratorios científicos? 
La respuesta debe estar en nuestro culto a la amistad y la picaresca, características propias de las tribus mediterráneas. Para resolver nuestros problemas los españoles siempre hemos preferido recurrir a un Santo amigo antes que tratar de solucionarlo mediante la investigación y el esfuerzo.
¿Cómo va a ser lo mismo la eficacia de un investigador que la recomendación de mi Santo protector ante el Altísimo?
En el caso del vino las recomendaciones para su consumo nos las dio San Isidoro a los españoles en el siglo VII, que aconsejó a los monjes beber tres vasos de vino al día para conservar la salud. 

Mil años después del anterior consejo ya se había comprobado suficientemente dicha recomendación, como constata uno de los padres de la medicina española, el doctor de Llerena don Juan Sorapán de Rieros, que en su tratado sobre la salud escribe lo siguiente respecto al vino: 
«Bebido con discreción es alimento salubérrimo y muy sustancial para el ánimo y cuerpo; despierta los ingenios, hace graciosos poetas, alegra al triste melancólico; restaura instantáneamente el espíritu perdido, alegra la vida y conserva la salud.
Por sólo una virtud debe ser celebrado y amado de todo el mundo y es que inclina a los próximos a que se amen recíprocamente unos a otros, conciliando amistades aún entre los enemigos capitales».

No hay química capaz de explicar el amor ni mucho menos hay medicina capaz de provocarlo; mágica debe ser, por tanto, cualquier sustancia que a él propenda y mágico debe ser el poder del vino cuando al amor nos conduce.


Ana y el vino... comienza su rodaje en Mendoza


Esta tira fue ideada por una porteña, Bernarda Pagés, quien protagonizará la serie junto con el versátil Juan Palomino. La mendocina Alexia Salguero fue convocada por Pagés, también directora de actores de la tira, para ponerse al mando de este proyecto.
Una mirada femenina atraviesa la serie: Bernarda quiso abordar con Ana y el vino el proceso de transformación de una mujer superflua e individualista que emprende un recorrido existencial que la llevará hacia una felicidad más simple y auténtica. Esa transmutación tendrá su paralelismo poético en la metamorfosis del vino, que es el hilo conductor de una tira que además pondera el valor de lo colectivo como constructor de una sociedad más justa. Y este fue el punto de la serie que “enamoró” al actor peruano-argentino Juan Palomino.

El proyecto corresponde a Incaa TV.
Pedro, el personaje que interpreta Juan Palomino, es un trabajador que se dedica a la cosecha de la uva. Fue el brazo derecho del padre de Ana, un romántico que construyó la cooperativa. Pedro es el que lleva adelante ese proyecto y es justamente al que Ana enfrenta. De ese enfrentamiento aparece el amor y con él las dudas y contradicciones, porque Ana viene de un fracaso de pareja, entonces sus circunstancias la llevan a tomar una serie de decisiones, como por ejemplo borrar su pasado y la identidad que había construido su padre en Mendoza, separado de su madre porque se quiso volver a Buenos Aires. Él decide quedarse a sembrar sus vides, sin embargo el tiempo le gana y no puede construir un vino colectivo, que represente la identidad de esa zona, cosa que sí hará Pedro.

El vino es un elemento fundamental en los nexos humanos, una característica que les permite a la autora, directora y a los actores vincularlo con la vida cotidiana. El estacionamiento del vino tiene que ver con el crecimiento y la madurez del amor y en la vida cotidiana.

 
Fuente: Diario Uno

Vinos de Mujer 2011: Reconocimiento al trabajo femenino en el sector vinícola


Este año los Premios Vino y Mujer estrenaban "oficialidad", por lo que se convertía en el único concurso de vinos oficial que se realiza en España con un jurado íntegramente femenino, que tiene en cuenta el trabajo de la mujer en el sector vinícola, al puntuar sólo vinos donde la mujer ha intervenido al menos al 50 % en su creación, producción y/o comercialización.
 
A pesar de los momentos difíciles que vive el sector, Vino y Mujer ha incrementado su participación en un 15,8%  hasta 139 muestras catadas.
 
Procedentes de 4 países, representaban a 48 zonas vinícolas europeas, presentando una amplia variedad de vinos, con múltiples particularidades y una alta calidad, lo que hizo muy difícil la decisión de los jurados. Éstos estaban formados por un importante grupo de mujeres del vino: enólogas, sumilleres, periodistas..., mujeres significadas dentro de un sector importante y con logros de altura, como ganadoras y finalistas de la Nariz de Oro, o pertenecientes a Organismos internacionales del Vino y comités mundiales de cata.
 
42 fueron las distinciones que en el caso de Vino y Mujer, toman el nombre de Diamanete y Rubí. El vino que más puntuación obtuvo fue Solone, vino dulce del Veneto (Italia) al que se otorgó la distinción de Gran Diamante.
 
Un año más, ALAMESA , el Aula Abierta del Vino y la red social  www.circulodelvino.com demuestran su sensibilidad por los diferentes puntos de vista del mercado del vino, poniendo de manifiesto su capacidad para el desarrollo de actividades que favorezcan el mismo.
 
Como característica de este concurso, Bodega Santa Cecilia en Madrid y MAKRO en sus diferentes tiendas, realizarán una promoción destacando vinos premiados en VINO Y MUJER 2011, poniendo así los VINOS DE MUJER al alcance de muchísima gente.
 
Debido al éxito de las cuatro ediciones, la organización de los premios ha decidido que la edición 2012 tenga carácter oficial y mundial, para lo que están realizando las solicitudes oportunas a las autoridades mundiales correspondientes.
 
Fuente: www.vinoymujer.com

Historia no oficial del vino argentino en "Mitos y leyendas del vino argentino"


Se presenta en Buenos Aires Mitos y leyendas del vino argentino, su autora, Natalia Páez.
Un jinete fantasma recorre las fincas donde se plantaron las primeras cepas de Malbec; un oscuro bodeguero con fama de vampiro aterra a sus vecinos; una bodega está habitada por espectros que hacen oír sus voces.
Seres fantásticos, míticos, tan argentinos como la jarra en forma de pingüino, curanderas de tormentas, trovadores del vino, conviven en este libro con San Martín, Sarmiento y Eva Perón. Realidad y leyenda se mezclan en las narraciones de los descendientes de aquellos inmigrantes emprendedores que fundaron una de las actividades económicas más prósperas del país, entre ellos, el mejor enólogo argentino del siglo XX.
Además de esas narraciones, Natalia Páez nos habla del vino en la poesía, en el tango y en el fútbol. Y describe con lujo de detalles las dos fiestas de la vendimia que se celebran todos los años en Mendoza.
Fruto de una investigación minuciosa, los relatos reunidos en Mitos y leyendas del vino argentino conforman una historia no oficial de nuestra bebida nacional. 

Fuente: ANDigital

9 de abril de 2011

Atentas!!!: para saber más de vinos...



En la cata lo que se hace es comparar los colores, aromas, gustos y sabores del vino, además de la sensación táctil que provoca en la boca, con las impresiones que tiene atesoradas en la memoria. Comparar es la regla fundamental de la cata. 
Según un diario neuquino las 5 formas de cata de vinos que hay que conocer para conocer más sobre ese mundo vitivinícola son:
 
Cata Nº1: el primer paso es comparar vinos similares, de un mismo rango de precio, cosecha y variedad. Idealmente dos Malbec o Cabernet de 30 pesos, mejor si son marcas clásicas, como Norton o Trapiche, que son formadoras del paladar local. Es en esas variedades y en esos precios cuando aparecen caracteres definidos: por ejemplo, el perfil frutal o especiado de los aromas, el cuerpo y volumen de boca. Hay que intentar saber por qué uno gustó más que otro. Con esa pegunta como guía, hay que registrar en unas pocas las sensaciones que lo expliquen, aunque no se pretenda ser un profesional.

Cata Nº2: el segundo paso es probar vinos distintos, de regiones y varietales diferentes, pero de igual cosecha, para acentuar el salto entre los productos y así generar un contraste que abra el espectro gustativo. Idealmente un Cabernet Sauvignon salteño (especiado), un Merlot patagónico (frutal) y un Malbec de Valle de Uco (frutado y floral), Mendoza. Todos en el rango de 30/40 pesos, así tienen complejidad y carácter suficiente. Conviene avanzar sobre bodegas menos conocidas, que hacen esfuerzos diferenciadores: para el NOA Domingo Molina o El Esteco, en la Patagonia Familia Schroeder o NQN, en Mendoza, La Celia y Salentein. De nuevo, la pregunta es cuál gustó más y por qué. Y registrarlo por escrito.

Cata Nº3: para avanzar un paso más hay que empezar a comparar precios. Como la dispersión en este punto es muy grande, conviene proponer una cata varietal –por ejemplo Malbec o Cabernet de una misma región y cosecha- para comprender cómo cambian los estilos del vino atados al precio. Los segmentos de mayor cambio son: 10, 20, 30 y 50 pesos. Entre los extremos, las diferencias más notables serán de estructura –los caros tendrán más porte y presencia de madera- y de complejidad –los caros tendrán más cosas para ofrecer-. También conviene fijar el fiel: es decir, cuánta plata hace falta invertir para lograr un salto de cualitativo. No olvidar consignar las notas.
 
Cata Nº4: habiendo aprendido las diferencias de estilo entre precios, ahora hay que observar las variaciones de estilo por región y varietal. Una buena idea puede ser comparar el Malbec de Valle de Uco con el de Salta, el de Neuquén con el del Alto Valle del Río Negro. Las preguntas son qué define el estilo, sin modificar el precio de las etiquetas. El rango ideal para este ensayo se da entre los 20 y 40. Por supuesto, hay que tener en cuenta las otras tres catas practicadas y repasar las notas escritas para entender el comportamiento de un varietal en una región, y cómo influye el estilo de la bodega en el vino. En este punto empiezan a decantar las cosas aprendidas.

Cata Nº5: habiendo transitado todas las catas anteriores, donde lo que se comparaba era vinos de igual cosecha, el último paso es emprender la evolución del producto. Y para eso es fundamental entender cómo cambia con los años. En términos generales los tintos adelgazan, se armonizan y ganan complejidad. Los blancos pierden expresión y se atemperan. El caso perfecto sería probar una misma etiqueta en distintas añadas. Como es difícil de conseguir una “vertical” de un mismo vino, probar hoy un Malbec 2010, uno 2008 y uno 2006, ojalá uno 2004, cuidando de no saltar mucho en precios. Así se tiene una sensación de primera mano acerca de qué sucede con la evolución de los vinos.

Fuente: La Mañana Neuquén

6 de abril de 2011

Para correr con ventaja al elegir un vino


Es bueno tener en cuenta algunos consejos a la hora de elegir un vino en un restaurante.
El no equivocarse o tener menos riesgos de hacerlo nos ayuda a pasar un mejor momento y cuidar nuestro presupuesto...
Estos consejos son captados de la Revista Planeta JOy.
 
1. El Malbec no falla
Ya estás ordenando los platos y el mozo pregunta, “¿y de beber?”. Como la carta de vinos suele estar organizada por variedad y el primero en aparecer tiende a ser el Malbec, no podés pifiarla. Una marca reconocida como Trumpeter o Alamos se encuentran en casi todas y son un refugio para el no iniciado. No te vas a clavar.

2. Nunca el más barato
La mayoría de las cartas de vino están ordenadas por precio, de forma que resulta fácil ir y venir por ella. Salteá la etiqueta más barata y elegí cualquiera que esté un poco más arriba. Generalmente es una mejor opción y sólo por unos pocos pesos más. Incluso va a parecer que sabés elegir, dejando atrás el estigma de ratón.

3. Maridaje para dummies
Lo correcto es elegir primero los platos y después el vino. Seguir este orden te hará parecer alguien de mundo. Y a la hora del maridaje, tampoco te rompas la cabeza: contra todo lo que digan, el viejo adagio de carnes blancas con vinos blancos y rojas con tintos, es una buena guía. Y con nuestra gastronomía de bife y pastas, en el peor de los casos no te podés equivocar por mucho.

4. Qué debés chequear
El mozo trae la botella y, si tiene cancha, te mostrará la etiqueta para que la apruebes. Es importante revisar que la variedad sea la que hayas pedido y que la cosecha sea relativamente nueva, especialmente con los blancos. Como casi nunca está aclarado en las cartas (y si lo está, seguro que está desactualizado), la cosecha es un dato a observar. Hoy la de un blanco no debiera ser anterior a 2009. Y en tintos, nada que esté más allá de 2008 para vinos jóvenes.

5. Probar el vino
Acto seguido, el mozo te sirve para que lo pruebes. Hacé girar el vino en la copa y aspirá sus aromas. A menos que esté arruinado –caso en que percibirás vinagre u olores a trapo sucio- es raro que huela mal. Luego embuchalo y hacé un ligero tour del vino por tu boca. En este momento es crucial que te fijes si está a temperatura, es decir, si no sentís el alcohol como nota dominante. Si así fuera, pedí una frapera para que lo enfríen, incluso si es tinto.

6. Cuando rechazar una botella
Los vinos defectuosos son realmente defectuosos. Pueden oler a suciedad, a huevo podrido, a riñón, estar rancios o parecerse demasiado al vinagre. En cualquiera de estos casos podés pedirle al mozo que te cambie la botella. No sientas vergüenza por eso. Pero si la botella que pediste no te gustó, apechugá y bebela. No será ni la primera ni la última vez que te suceda.

7. ¡Peligro! Sommelier suelto
En los restaurantes de categoría hay un sommelier para ofrecer las bebidas. Es útil en la medida que sepas apoyarte en él. Por ejemplo, no aceptes la primera recomendación que te haga, porque suele ser la etiqueta que le adorna cada venta o la que hay que mover ese día por motivos que no incumben a tu paladar. Sin embargo, a la tercera o cuarta recomendación, suele afilar bien su puntería porque se pone en juego el prestigio. Si no te suena la marca, preguntá el precio para que no te emboque.

8. Aprovechá el descorche
Cada vez más restaurantes aceptan descorche en la ciudad. Básicamente, consiste en llevar tu vino para consumir en la mesa. Aprovechalo y evitá el mal trago de tener que elegir mientras el mozo golpea el lápiz en su libreta. Pero para que no te mire feo, el secreto es descorchar etiquetas raras o caras que no están en la carta. En cuanto a qué vas a pagar por el descorche, varía: idealmente equivale a consumir el vino más barato de los ofertados en carta y hoy ronda los 30 pesos.

Fuente: Planeta Joy

3 de abril de 2011

Más sobre cata de vinos


Catar un vino requiere mucha intuición, una sensibilidad especial y un paladar adecuado, coinciden los enólogos más exigentes.  
Marcela Licata, experta española en la materia, añade que la cata “es más un arte que una ciencia, puesto que exige una sensibilidad y sutilidad en el lenguaje que transmita de manera excitante una impresión fugaz”.
Su elaboración cada vez más cuidada, la enorme competencia entre regiones, el aumento de la demanda del producto y el incremento del turismo gastronómico han contribuido, entre otras razones, a difundir las cualidades de los vinos, tanto por medio de exposiciones en ferias como en degustaciones y catas, a las que suelen ser invitados tanto expertos en la materia como a los aficionados a los jugos de Baco.
Hay que tener en cuenta, por otro lado, que el vino procede de esa planta milenaria llamada vid, a la que las Sagradas Escrituras calificaron de “sabia”, tanto por la profundidad de su raíz –entre 10 y 15 metros- como por su crecimiento que no cesa hasta que el suelo no le ha ofrecido toda la humedad necesaria para subsistir.

TERMINOLOGIA
En torno a la cata de un vino existe una terminología específica que muchos profanos ignoran y que para los entendidos es fundamental. He aquí una serie de descripciones de los términos más comunes: 

Acidez: es importante tanto porque condiciona el sabor futuro del producto como por la calidad de la levadura con vistas a la fermentación.

Alcohol: un vino de baja graduación alcohólica procede de fermentaciones a altas temperaturas mientras que un vino de alta graduación procede de fermentaciones a bajas temperaturas.

Añada: año en que ha tenido lugar la vendimia a partir de la cual se ha elaborado un vino.

Azúcares: cuanto más madura está la uva, más tipos de azúcar contendrá el vino elaborado con ella y, por consiguiente, más graduación alcohólica.

Bouquet: término francés que conjuga color, sabor y aroma, y que solo consiguen ciertos vinos al cabo de un tiempo.

Cuerpo: es una metáfora para definir determinados aspectos del caldo, como el olor, la densidad, el sabor, el aroma, los residuos que deja, etc.

Edad del vino: dependiendo de la época en que se consuma el vino puede ser: del año, o tempranillo, crianza (con un año en barrica de roble), reserva (con un año en barrica de roble y 2 más en botella) y gran reserva, (con dos años en barrica de roble y tres más en botella).

Fermentación: es el proceso mediante el cual los azúcares contenidos en el mosto que se extrae de la uva se convierten, por medio de un proceso químico natural, en vino de una determinada graduación alcohólica. Durante el último proceso de elaboración del vino, denominado fermentación maloláctica, el ácido málico se convierte en láctico y de esta forma el caldo se suaviza.

Maridaje: indica la adecuación de cada vino a determinados alimentos: carnes, caza, pescados, mariscos, postres, etc.

Taninos: son sustancias tóxicas naturales que contienen las vides para provocar el rechazo de los herbívoros que intentan comérselas cuando las uvas están en proceso de maduración. En general, los taninos no resultan dañinos para el ser humano y algunos de ellos contienen sustancias que previenen contra los accidentes cardiovasculares.

Tipos de suelo: se refiere al drenaje de los suelos en los que se cultiva la vid. Así por ejemplo, el vino resultante de los suelos arcillosos será poco fino mientras que el procedente de calizas será de gran cuerpo y apropiado para la buena crianza.

Tipos de cepa: un dato a tener muy en cuenta a la hora de valorar el vino a catar. Hay infinidad de variedades aunque la lista de las más comunes no pasa del medio centenar. Las de origen francés, como cabernet, merlot y pinot noir, son las que más se manejan en los foros y seminarios enológicos internacionales, pues no en vano Francia es el país pionero en la comercialización de sus vinos y en la colonización de las haciendas vinícolas de todo el mundo.

Vinificación: aborda la elaboración, crianza y conservación del vino, desde el estrujado de la uva hasta la fermentación pasando por el encubado y el prensado.

CATA
Según la Federación de Asociaciones de Enólogos Españoles, hay que distinguir cuatro tipos de cata:

- Comparativa, que relaciona entre sí varios vinos.
- A ciegas, en la que se muestra a los catadores la botella desprovista de marca o etiquetas.
- Vertical, en la que se catan diferentes añadas de un mismo vino.
- Varietal, en la que únicamente se comparan vinos de la misma variedad de uva.

SENTIDOS
La cata parte de la percepción del caldo a examinar a través de tres de los sentidos del cuerpo humano: vista, olfato y gusto.

Por lo que se refiere a la vista, se tienen en cuenta el color, la limpidez (brillante o turbio) y la consistencia (fluido o viscoso).

El olfato atiende tanto a la intensidad (carente o intenso) como a la persistencia (carente o persistente).

El gusto es, sin duda, el momento más importante de la cata, pues el catador debe tener en cuenta los siguientes elementos del vino:
Azúcar (seco/dulce).
Alcohol (ligero/alcohólico).
Polialcoholes (áspero/suave).
Acidez (plano/duro).
Taninos (maduro/astringente).
Sales minerales (insípido/salado).
Cuerpo (escaso/consistente).
Equilibrio (equilibrado/desequilibrado)

EVALUACION
Una vez sometido el vino a los tres sentidos, el catador realiza la evaluación final de acuerdo con los siguientes extremos:.
- Calidad (común/excelente).
- Armonía (inarmónico/armónico).
- Estado evolutivo (inmaduro/viejo).

Los catadores a veces contrastan su propio criterio con la ficha suministrada por los productores del vino más preocupados por la imagen de su producto. En esta ficha a veces se incluyen los nombres del enólogo, del ingeniero agrónomo de la propiedad vinícola, y del bodeguero, así como datos complementarios para dar cuenta del mimo con que a veces se trata al vino resultante.

Fuente: La tercera.com

1 de abril de 2011

"Cuatro Vacas Gordas" nuestro vino emblema...



Si de bacas hablamos tenemos que hacer espacio especial a nuestro vino emblema.
No quiere decir que no tememos otros u otras marcas... sino que elegí en nombre de todas este vino de la Bodega Caligiore como símbolo de amistad y placer.
Y estas semanas, luego que Gustavo Caligiore visitó la radio (JUGAR CON EL VINO) nos dejó unas botellas de Cuatro Vacas Gordas para degustar y compartir,  lo venimos haciendo tanto en Mendoza como en San Juan.
Les aconsejo lo adquieran y prueben.  Es fino, se deja tomar, tiene aromas profundos y es a la vez joven en estructura.
Se los dejo como vino recomendado para que así sientan lo que sentimos las socias del Baca´s Club cuando nos juntamos a hablar de vinos, de la vida y del futuro...


El diseño fue realizado por Guillo Milia y su estudio, pertenece a la bodega de la Familia Caligiore. 
El diseño critter llamó mucho la atención sobre todo porque se llama "Cuatro.." y en el frente hay solo tres vacas.. La cuarta aparece en la contra. Con este diseño dio la vuelta al mundo y lo presentaron en la revista Decanter como ejemplo del nuevo diseño de packagings de vino del nuevo mundo.
  • Marca Comercial: 4 Vacas Gordas
  • Envase: Burdeos Cuyana s/picada boca completa x 750 cc
  • Tapón: Plastico 38x23 mm. Press Nova.
  • Lote: 24.120 botellas
  • Cosecha: 2005
  • Cultivo: Orgánico
  • Origen: Ugarteche. Luján de Cuyo. Mendoza. ARGENTINA
  • Viñedo Origen: Finca Cayanta
  • Posición Satelital: 33° 11´ LS 68° 54´ LW
  • Edad del viñedo: Cabernet Sauvignon: 8 años / Malbec 76 años
  • Altitud: 1.050 msnm
  • Suelos: Franco limoso, profundos, pobres en materia orgánica
  • Blend: 60% Malbec - 40 % Cabernet Sauvignon
  • Fermentación Alcohólica: 8 días
  • Maceración Total: 10 días
  • Entidad Certificadora: OIA (Organización Internacional Agropecuaria)
  • Alcohol: 13,40 % v/v
  • Anhídrido Sulfuroso Total: 69 mg/l
  • Extracto Seco Total: 25,07 g/l
  • Azúcar Remanente: 2,67 g/l
  • Acidez Total: 5,40 g/l
  • pH: 3,5
  • Acidez Volátil: 0,52 g/l
  • Crianza: 6 meses en tanques de acero inoxidable para estabilizar. No clarificado.
  • Color: Color rojo rubí brillante con tonalidades púrpura.
  • Aroma: Jóven y floral con aromas a frutas rojas frescas y un entorno especiado aportado por el Cabernet.
  • Sabor: De estructura media con un dulce y frutado ataque, acidez balanceada, chispeante, taninos suaves y agradables.

      Claudia Corin para Baca´s Club

Tanto amor al vino como para dormir dentro de un barril???


Fabricado enteramente con enormes barriles que alguna vez estuvieron llenos de vino francés (delicioso Beaujolais), este hotel en Holanda nos permite experimentar una nueva forma de alojamiento. 
Cada barril solía contener 14.500 litros de vino. 
Hoy, cada uno forma una habitación para dos personas con una pequeña mesa y un baño adosado en el exterior.


 
Los barriles son de puro roble, una madera excepcional para crear acogedoras habitaciones. Este hotel está catalogado entre los hoteles ecológicos pues la utilización de barriles es una forma de reciclado (evitaron su destrucción y, aparte, ¡ahorraron muchísimo dinero!).
Los precios de las habitaciones rondan los 75-120 euros dependiendo la temporada, pudiendo llegar, en la temporada baja, a sólo 18 euros la noche. 
Este hotel ofrece alojamiento también para mascotas.
Cuenta además con un restaurante donde se puede comer y también degustar diferentes vinos de todo el mundo. 
No faltan las excursiones por la región.

Fuente: hoteleshoteles

Agendar estos consejos para elegir un vino


Si de elegir un vino para acompañar una comida en un restaurante dudamos, vienen bien algunos consejos prácticos del sitio web Planeta Joy.
Es una manera resumida para tener en cuenta y recordarla fácilmente.
En otras notas pasaremos detalles más complicados para seguir aprendiendo.

1.       El que nunca falla
En la lista de vinos, el que tiende a aparecer primero es el Malbec. Es delicioso y casi siempre un refugio para los no iniciados en el mundo del vino. 
Un Malbec nunca falla.

2.       Intermedio
En otras cartas, la lista de vinos suele estar ordenado por precios. Saltéate los más baratos y pide uno de precio intermedio. Siempre será una mejor opción por unos cuantos pesos más.

3.       No te rompas la cabeza
Elige siempre los platos y luego el vino. No te rompas la cabeza pensando cómo combinar esta bebida con el plato que pediste. Sigue el viejo consejo: carnes blancas,  vinos blancos y carnes rojas con tintos.

4.       Qué revisar
Una vez que el mozo te haya traído el vino, te mostrará la etiqueta para que la apruebes. Lo primero a identificar es la cosecha y esta siempre deberá ser medianamente nueva, tanto para un vino blanco como para un tinto. En los blancos la cosecha no debe pasar del 2009 y los tintos del 2008.

5.       Pruébalo
Acto seguido: el mozo hará que lo pruebes. Primero huélelo y aspira su aroma. Si está malogrado, sentirás un olor a vinagre (casos muy raros). Luego dale una probada y retenlo en tu boca hasta el trago final. El momento crucial: sentir si está a temperatura. Esto significa que el alcohol no predomina en su sabor.

6.       Cuándo cambiar un vino
Si un vino está malogrado, esto se notará en su exagerado olor a podrido o vinagre. No sientas vergüenza de pedir que te lo cambien por otro.

Fuente: Terra