24 de enero de 2012

Masajes con vino y chocolate endulzan los chakras



El vino y el chocolate no son solo para degustar. También tienen beneficiosas propiedades para la piel y, sobre todo, contra el estrés. 
Por eso raro es el spa o talaso que no ha incorporado estos dos alimentos a sus tratamientos. Los hoteles de Sanxenxo y O Grove ya van mucho más allá. Hoy es posible bañarse en una bañera de cava y recibir un masaje «shirodhara ayurveda» o, lo que es lo mismo, con cañas de bambú, entre otras muchas y variadas ofertas.
La cultura oriental está muy presente en algunos de estos establecimientos. En el Hesperia, por ejemplo, ofrecen un masaje zen con aceites y piedras que permite limpiar el cuerpo y el alma. En el Augusta, en cambio, apuestan por el de nombre impronunciable y por otros más sensitivos «que dejan caer aceite directamente sobre los chakras», explican. Todo ello se complementa con la cromoterapia y con una música ambiente que, por si sola, invita a la relajación y al dejarse llevar.
La vinoterapia también ha entrado fuerte en los tratamientos de belleza. En el Augusta uno puede sumergirse en una bañera de cava y oro y, en el Louxo, ofrecen un peeling a base de albariño y un masaje con crema de vinos. También el chocolate es el protagonista de buena parte de los tratamientos. «Se trata en caliente, es muy relajante y ofrece felicidad asegurada», argumentan en el Norat Marina.

En el Carlos I Silgar tienen su propia estrella: la máquina Indiba. Se trata de sistema que utilizan los deportistas de élite y que, en este caso, se usa solo para tratamientos estéticos, pues funciona muy bien a la hora de eliminar cicatrices y arrugas, «Es un tratamiento con efecto regenerativo celular, que proporciona resultados increíbles en la piel dándole más tersura».

Fuente: lavozdegalicia.es

Beneficios o no del consumo de vino



En la época en la que nos ha tocado vivir, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas entre los jóvenes está implicado en la elevada morbi-mortalidad por accidentes de tráfico y por acciones violentas de un considerable sector de la juventud del llamado mundo occidental. Es por ello que los organismos implicados en la prevención de estos problemas, como pudiera se la Dirección General de Tráfico, gastan importantes sumas de dinero público en aconsejar a la población en general, y a los jóvenes en particular, que sean moderados o que se abstengan del consumo de alcohol durante sus ratos de diversión, especialmente si van a conducir. En este contexto, puede resultar arriesgado, incluso inconveniente, escribir a favor del consumo de bebidas alcohólicas, aunque sea de forma parcial, por la lectura e interpretación sesgadas que de ello podría derivar. Vaya pues por  adelantado que nos sumamos a todas las medidas y recomendaciones de prudencia en el consumo de bebidas alcohólicas, incluso de vino, que desde los organismos oficiales se vienen estableciendo. Asimismo, aun cuando luego se insistirá de nuevo, debemos adelantar que las personas que se van a beneficiar del consumo de bebidas alcohólicas serán aquellas que lo hagan con moderación, y aquellas personas con riesgo cardiovascular, que por definición serán sujetos adultos, no los jóvenes.

El consumo de bebidas alcohólicas es tan antiguo como la historia del hombre. Por su efecto euforizante y  desinhibidor, el consumo de bebidas alcohólicas ha formado parte de sus rituales de fiesta desde el principio de su existencia y en todas las civilizaciones. Seguramente sea anterior el consumo de cerveza al del vino en la historia de la humanidad. Ya se recogen en textos escritos en arcilla que los sumerios consumían cerveza. El vino forma parte de la cultura mediterránea, incluso en el periodo neolítico, en zonas de Irán (5400-5000 antes de Cristo) se han encontrado  restos arqueológicos de jarrones de barro donde se almacenaba vino.
Antes de que se pusiera de manifiesto la trascendencia de los estilos de vida mediterráneos en la prevención cardiovascular, ya había un interés generalizado por conocer los efectos de las bebidas alcohólicas desde un punto de vista científico sobre la evolución de las enfermedades. En la actualidad, se sabe que el consumo moderado y juicioso de bebidas alcohólicas resulta beneficioso de forma global para la salud. Se ha demostrado que reduce tanto la mortalidad coronaria como la total. La relación entre la mortalidad total y el consumo alcohólico sigue una curva en U, lo que se debe a los efectos beneficiosos derivados del consumo moderado de alcohol, incluso superiores a los abstención absoluta de alcohol, que se pierden en cuanto el consumo se exagera. Según datos derivados del prestigioso estudio de Framingham, el beneficio sobre la mortalidad total ocurriría a dosis aproximadas de 3 a 30 g/día en las mujeres y de 12 a 60 g/día en los hombres.

Este efecto en U sobre la mortalidad total y cardiovascular, ha dado lugar a interesantes discusiones entre epidemiólogos. Sus detractores han argumentado que entre los abstemios se "ocultaría" un gran porcentaje de grandes bebedores que lo silenciarían o que hubieran dejado el consumo por una seria enfermedad de fondo no mencionada por razones imilares. Las personas de la tercera edad se ven beneficiadas por el efecto protector del alcohol, posiblemente por su mayor riesgo cardiovascular global.

La dosis de vino aceptable y no peligrosa se define por el efecto que ejerce el alcohol a determinadas dosis. 24 g/día para el varón y 16 g/día para la mujer podrían ser las cifras. El consumo de riesgo o consumo excesivo se situaría por encima de 40 g/día y 24 g/día respectivamente para  ambos sexos. Por tanto, consideraremos un consumo moderado o aceptable de vino o alcohol aquel que esté por debajo de 40 g/día (280 g/semana) para el hombre y de 24 g/día (168 g/semana) para la mujer, lo que equivale aproximadamente a 400 cc de vino de 12º al día en el hombre y a 250 cc al día en la mujer.

La fórmula para conocer los gramos  de alcohol consiste en multiplicar la cantidad en centímetros cúbicos de la  bebida alcohólica por el porcentaje de alcohol de la bebida por 0,8 dividido entre 100.

En España el consumo de alcohol es en la actualidad aproximadamente de 11,7 litros de alcohol puro por habitante y año, ocupando una de los diez primeros puestos a nivel mundial, lo que ha cambiado es la forma de consumirlo, ya que se concentra en los fines de semana y la bebida preferida para más del 50% de los bebedores es la cerveza. España es el primer lugar en oferta y fácil acceso al consumo de bebidas alcohólicas dentro de la Unión Europea, con un bar por cada 169 habitantes.

El consumo de vino aumentó desde  52 litros por persona y año en 1951 a 77,4 litros en 1975; con posterioridad descendió progresivamente hasta 30,55 litros por persona y año en 1995. El consumo de cerveza se ha incrementado de forma importante, pasando de 6 litros por persona y año en 1955 a 54 litros en 1980 y a 68 litros en 1995.

En Europa las enfermedades cardiovasculares son causa de más del 50% de las muertes, y más de la mitad  de éstas se deben a las enfermedades coronarias y accidentes vasculares cerebrales. España es un país con una tasa baja de muertes por infarto agudo de miocardio en proporción a otros países europeos, a pesar del gran consumo de  grasas en nuestro medio. A este fenómeno se le ha llamado "la paradoja española" y algo similar ocurre en Francia. En el norte de España la mortalidad por enfermedad cardiovascular es más baja que en la zona del sur o levante, a pesar de que el consumo de grasas en el norte es mayor. Este efecto se ha atribuido a un mayor consumo de vino en estas regiones.

La mayoría de los estudios refieren una disminución del riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular en hombres y mujeres que consumen cantidades moderadas de alcohol en comparación con los no bebedores. En 1993, Maclure realiza un metaanálisis de los trabajos publicados sobre el alcohol y el infarto de miocardio entre 1968 y 1993, y observa cómo los consumidores moderados de alcohol tenían un riesgo menor que los abstemios. Sin embargo, cuando el consumo era alto el riesgo aumentaba de forma considerable, lo que determinaba una curva en J.

Al intentar correlacionar qué  tipo de bebida alcohólica ejerce un efecto protector sobre las enfermedades cardiovasculares, la mayoría de los estudios observan que el vino era la bebida que más se relacionaba con esa protección; menos estudios la atribuyen a la cerveza o a otras bebidas alcohólicas, y algunos no distinguen el tipo de bebida alcohólica y sólo consideran al alcohol como el único factor causante de dicho efecto protector.

Entre los mecanismos protectores más íntimamente ligados con el consumo moderado de vino se incluyen: Los efectos sobre las lipoproteínas, sobre todo los incrementos de la fracción HDL del colesterol, la apolipoproteina A-1 y los triglicéridos y el descenso de la fracción LDL. Las alteraciones de la coagulación con aumento del plasminógeno y descenso del fibrinógeno. El efecto vasodilatador por su acción sobre  el GMPc y el óxido nítrico. Y, por último, algún otro efecto derivado de la presencia de polifenoles, flavonas y el discutido resveratrol que actuaría como  "basurero" de especies reactivas del oxígeno que favorecen la carcinogénesis y el desarrollo de enfermedad cardiaca (cardiomiopatía y fallo cardiaco).

Algunos estudios apuntan a que no sólo es la cantidad de alcohol ingerida lo que influye sobre las enfermedades cardiovasculares, sino también el número de días que se ingiere, de tal modo que aquellos que consumen 90 a 100 g de alcohol en uno o dos días  tienen un riesgo relativo de 2,2 de padecer una enfermedad cardiovascular en comparación con los sujetos que no beben. Por el contrario, en los sujetos que beben 30 a 40 g de alcohol cinco o seis días a la semana el riesgo relativo es de  0,46. Sin embargo,  otros estudios no encuentran diferencias según el patrón de ingestión de bebidas alcohólicas.

Por último, estudios observacionales, epidemiológicos y clínicos han mostrado una fuerte relación entre el consumo de alcohol y el aumento de las cifras de presión arterial. Sin embargo, en algunos estudios se ha observado que el incremento del riesgo de presentar hipertensión arterial aparece a partir de consumos superiores a 30 g/día de alcohol puro, mientras que cantidades menores incluso disminuían la presión arterial, lo que determina una curva en U o J. Algunos estudios observan que la  presión arterial no sólo depende de la cantidad de alcohol sino también de la frecuencia con que se tome. Por último algunos estudios observan como consumos de hasta 160 g de alcohol a la semana no afectan a la presión diastólica, pero si incrementan la sistólica.

Podríamos concluir este artículo con una de las frases que el maestro Hipócrates hace más de 2000 años dedicó al vino y que decía: "EL VINO ES COSA ADMIRABLE APROPIADA AL HOMBRE, TANTO EN EL ESTADO DE SALUD COMO EN EL DE ENFERMEDAD, SI SE LE ADMINISTRA OPORTUNAMENTE Y CON  JUSTA MEDIDA, SEGÚN LA CONSTITUCIÓN INDIVIDUAL".


Fuente: smuhta.es

Dr. Ireno Fernández Martínez.
Sociedad Murciana Hipertenión Arterial y Riesgo Cardiovascular

9 de enero de 2012

Aperitivos para comenzar reuniones



Los tragos estuvieron siempre al alcance de la mano, pero desde hace un tiempo son una moda. 
Hay infinidad de combinaciones nuevas, pero también ganaron su espacio los clásicos aperitivos. Y, ahora, en pleno verano, más aún, porque es una buena combinación trago y aire libre. Y si se trata de compartir, es bueno prepararlo en jarra, un elemento que volvió con fuerza. La jarra está presente en bares, restaurantes y fiestas privadas.
Si armamos una reunión en casa, tenemos la opción de contratar una barra, que también está muy de moda, o podemos poner manos a la obra y sorprender a nuestros invitados.
Es importante contar con lindas jarras o poncheras y, sobre todo, mucho, mucho hielo, porque es la base para comenzar con la preparación.

Si vamos a preparar tragos con vinos, hay que buscar etiquetas de calidad. No se trata de elegir un vino premium, pero será la esencia del trago y elevará su nivel.
Si preferimos el vino blanco, hay que dsaber que esta bebida va muy bien con algunas hierbas, como el tomillo o el romero, y con frutas de estación, como los damascos y duraznos.
Si partimos de vinos tintos, se puede ofrecer la tradicional sangría, que no puede fallar. Su preparación es muy sencilla: vino tinto joven y frutado, cáscaras de naranja, un licor de naranjas (aunque algunos optan por ron o brandy), algo de hielo y azúcar. Otro muy conocido y fácil de hacer es el clericó. En este caso es indistinto si el vino es tinto o blanco. Además del azúcar y un destilado, al vino se le agrega frutas, que con el correr de las horas se van embebiendo en el alcohol y a la vez ceden el azúcar y sus sabores. 

Para hacer en jarra, también es ideal el Gin Tonic, que requiere un buen gin y agua tónica, y, para aromatizar, piel de lima o limón. 
Con Campari y jugo de naranja se puede preparar el Garibaldi. En este caso, rodajas finas de naranja para decorar. 

La Hesperidina, elaborada con la cáscara de naranjas amargas, es el aperitivo nacional, y puede resultar muy novedoso elegirla para armar un trago. Se puede combinar con agua tónica, con gaseosa de pomelo y gajos de pomelo, con diferentes frutas e incluso con espumantes. 

Para servir en vaso, no olvidarse del fernet con bebida cola y, por supuesto, de los aperitivos amargos tan tradicionales en la mesa argentina.

En algunos países y para algunos consumidores, también es costumbre iniciar la comida con un whisky u otras bebidas logradas a partir de una destilación.
Siempre es una opción y cada persona elije lo que más le gusta, sólo es conveniente evaluar si la posterior elección del vino que acompañará la comida podrá sostener todos sus atributos, teniendo en cuenta que se parte de una bebida con una mayor graduación alcohólica.
Otro clásico es empezar con una copa de Jerez, un vino fresco que es favorito en muchos hogares.
Claro que no se puede hablar de aperitivos sin mencionar a los vinos espumantes. Más allá del país de origen, tanto blancos como rosados, en los estilos brut o extra brut, que son los más secos, las burbujas son favoritas y culturalmente muy asociadas al festejo, pero han ganado espacio y ya se las tiene en cuenta todo el año.

Fuente: Clarín

Feliz 2012 Bacas y Bacos!!!!